'Tan fuerte, tan cerca', pornografía emocional

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Fragmento del cartel de 'Tan fuerte, tan cerca'

El estúpido cambio en la normativa de los Oscar para permitir que 10 obras pudieran aspirar al galardón de mejor película trajo consigo alguna cosa buena y bastantes malas. En el apartado positivo destaca que al fin el cine de animación ha recibido alguna mención más en esa categoría, haciendo así que lo de ‘La bella y la bestia’ deje de ser una absurda rareza. ¿Cuándo aprenderán que el cine de animación puede ser perfectamente mejor que el de con actores de carne y hueso? Imagino que los prejuicios de la Academia jamás desaparecerán. Y en lo negativo, el primer efecto negativo obvio es que está clara que cinco de las seleccionadas no tienen posibilidades reales de premio (¿Qué sentido tendría ganar el premio a mejor película y que su director ni siquiera hubiese nominado?), sin embargo lo que más nos interesa hoy es el hecho de que así se da más pie a la posibilidad de nominaciones absurdas en la máxima categoría de los, supuestamente, premios más prestigiosos de la industria del cine.
 
No voy a recurrir a fobias personales y arremeter contra Stephen Daldry (lo cierto es que sólo una de sus películas anteriores no me gusta) y la desmesurada acogida que han tenido sus películas en los Oscar, pero lo que sí parecía bastante claro es que ‘Tan fuerte, tan cerca’ iba a ser la cinta que rompiese su 100% de efectividad en cuanto a conseguir una nominación para toda su filmografía. Por encima de lo que uno esperase, la película había recibido una acogida crítica entre fría y negativa, dándose por sentado que, al igual que ‘J. Edgar’, no tenía posibilidades reales, seguramente por eso fue la candidata que más sorpresa causó cuando se leyeron en directa las nominadas. Posteriormente, y esta vez respetando las reglas de lo previsible, ‘The Artist’ se llevó para casa el premio gordo, confirmando así la sensación generalizada de que la presencia de ‘Tan fuerte, tan cerca’ no era más que un mero relleno sin razón de ser allí. ¿El motivo? ‘Tan fuerte, tan cerca’ es, con diferencia, la peor de las diez candidatas.

Padre e hijo
 
El gran cáncer de ‘Tan fuerte, tan cerca’ es su personaje protagonista, que no necesariamente la interpretación de Thomas Horn. ¿A qué me refiero? Veamos, ya comenté en mi crítica de ‘La invención de Hugo’ que ambas propuestas tenían varios puntos en común, pero si Scorsese conseguía que el Hugo de Asa Butterfield cautivase al espectador, Daldry no logra evitar que Oskar sea visto por el espectador como un niñato repelente con el que el espectador no siente la más mínima empatía en su proceso de maduración interior íntimamente relacionado con la muerte de su padre. Uno podría agarrarse al clavo ardiendo de un mayor realismo en sus acciones, pero lo cierto es que resultan maniqueas, prediseñadas para buscar el llanto fácil del público poco exigente, porque si hay un tipo de espectador completamente vendido ante cualquier superproducción con tiros y explosiones, no es menos cierto que existe su homólogo en lo referente a las películas para llorar.
 
Lo curioso de todo es que la actuación de Horn está lejos de ser mala, y hasta en alguna ocasión consigue dar de una efímera capa de humanidad a las reacciones de Oskar, pero es insuficiente, ya le odiamos y un chispazo de verdad no va a compensarnos por todo lo demás. El que más cerca está de lograrlo es un Max Von Sydow capaz de emocionar al espectador únicamente a través de lo gestual. El problema es que tarda demasiado en aparecer en pantalla y es ya tarde para que pueda canalizar la simpatía del público hacia el protagonista. El resto del reparto está plagado de grandes nombres como Tom Hanks o Sandra Bullock, los cuales se limitan a estar correctos en personajes completamente unidimensionales y muy mal utilizados a lo largo de la trama. El primero para incidir más en el elemento sensiblero y ella para funcionar como sufridora en segundo plano. También sale por ahí Viola Davis, la cual casi gana el Oscar este año, pero es que le toca un personaje tan lamentable que poco importa que ofrezca una buena actuación.
 
Lo mejor de la película

El guión de Eric Roth según la novela homónima de Jonathan Safran Foe es otro de los grandes culpables del fracaso artístico. Por una parte, es cierto que no restriega de inicio por la cara la tragedia del 11 de Septiembre al espectador, pero eso es algo que va ganando peso paulatinamente hasta llegar a ser molesto. Ya he apuntado lo pésimamente logrado que está el protagonista, pero es que su aventura vital está plagada de etapas entre irrelevantes e incompensables que sólo ayudan a alargar la agonía de un espectador harto de lo que va viendo en pantalla. Y lo cierto es que Stephen Daldry no sólo no hace nada por matizar las deficiencias del libreto, sino que incide aún más en el elemento sentimentaloide de la historia, siendo la guinda del pastel de la pornografía emocional de la que casi parece alardear ‘Tan fuerte, tan cerca’. Además, en la faceta técnica, sin ser mala, se queda muy lejos del nivel mostrado en ‘Las horas’ (aún su mejor trabajo), con lo que tampoco podemos hablar de redención por ahí. Lo único que evita el desastre absoluto es el acertado score de Alexandre Desplat, todo un desperdicio que haya acabado en una cinta del nivel de ésta.
 
En definitiva, ‘Tan fuerte, tan cerca’ es una mala película que se recrea en exceso, con poco tacto y escaso talento en los aspectos sentimentales de la historia, como gritando al espectador que tiene que emocionarse y llorar a moco tendido con la trágica historia que tiene en pantalla. Los actores y algún otro aspecto suelto (como la banda sonora de Alexandre Desplat) no son suficientes para levantar una cinta de esas que muchos conocemos como hechas para los Oscar, algo en lo que habría mucho problema si luego está todo bien hecho. No es el caso, Daldry ha patinado a lo grande.

1,5

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