'Tarántula', de Jack Arnold

Alberto Abuín 20 de diciembre de 2008 4 comentarios

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Jack Arnold fue un artesano de los años 50, salido de la televisión, que se especializó sobre todo en cintas de Sci-Fi. Probablemente la más famosa de todas cuantas realizó fue ‘El increíble hombre menguante’, una absoluta obra maestra con un excelente guión de Richard Matheson lleno de detalles. Muchas de sus secuencias forman parte de los mejores momentos cinematográficos que se recuerdan (Arnold volvió a juguetear con alguna escena protagonizada por una araña), y en la década de los 50 fue capaz de hacer brillar de nuevo a la Universal, presentado un icono de las monsters-movies, cuando éstas ya estaban en decadencia, con la estupenda ‘La mujer y el monstruo’.

Con ‘Tarántula’ se seguía la moda imperante en aquellos años sobre películas que hablaban del aumento o reducción de tamaño. Tod Browning había dejado el listón bien alto dos décadas atrás con ‘Muñecos infernales’, y en los 50, Gordon Douglas nos sorprendió con ‘La humanidad en peligro’, en la que unas hormigas se volvían gigantes por culpa de la radiación atómica. ‘Tarántula’ añade el elemento del mad doctor que tan buenos resultados había dado en los años 30.

La historia de ‘Tarántula’ da comienzo en el desierto de Arizona. Allí, un hombre con terribles malformaciones, aparece muerto. Se trata de un importante biólogo, que estaba metido en secretos experimentos junto con un eminente profesor. Éste, preocupado por el hambre en el mundo, investiga una posible solución que podría acabar con dicho problema (lo cierto es que viendo la clase de experimentos que realiza, se aprecia cierta incoherencia en su discurso, por motivos más que evidentes). Por supuesto, y como en toda película que hable de peligrosos experimentos en contra de la naturaleza, y algunos jueguen a ser Dios, éstos salen mal y las consecuencias serán devastadoras. Poco a poco en la región empieza a aparecer ganado muerto en extrañas circunstancias. La realidad se dará la mano con la ficción de forma inesperada.

‘Tarántula’ tiene un enorme poder de sugestión, a diferencia de muchas de las películas de la época, que prácticamente contaban historias risibles de forma artificiosa e incluso torpe. Esto se debe sobre todo a la excelente labor detrás de las cámaras por parte de Jack Arnold, capaz de reproducir interesantes atmósferas y sacar el máximo partido de unos elementos mínimos. Al igual que Douglas en la película antes mencionada, Arnold representa perfectamente el desierto, como si de un western se tratase. Pero esta vez, el enemigo que surge de él es algo totalmente inimaginable y totalmente terrorífico: una araña gigante que cada vez crece más. Tan loca premisa logra ser creíble en todo momento gracias a unos eficaces efectos especiales, que consistían en filmar a una tarántula de verdad para luego insertarla en los escenarios mediante trucos fotográficos, y la aplicación del suspense a los momentos más impactantes del film. Arnold además imprime al relato un buen ritmo, el cual nuca decae, si acaso termina el film muy abruptamente, aunque lo contrarresta con un buen espectáculo. Y todo ello en una película cuyo presupuesto fue considerablemente menor al normal.

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En el reparto de actores no encontramos demasiadas sorpresas. John Agar y Mara Corday ponen sus caras bonitas y sus cuerpos a unos personajes de lo más plano. El primero fue un actor de moda en aquellos años, muy inexpresivo y sin carisma alguno. La segunda ponía algo más de empeño, y hoy resulta curioso comprobar su asombroso parecido con una actriz de la actualidad que también suele hacer de florero en las películas: Eva Mendes. El verdadero rey de la función, después de la araña, evidentemente, es Leo G. Carroll, característico actor que había trabajado a las órdenes de Alfred Hitchcock en obras maestras como ‘Rebeca’ o ‘Recuerda’. Carroll da un verdadero recital, ayudando a la credibilidad del conjunto, sobre todo en el momento de recitar sus diálogos, alguno de ellos con absurdas teorías científicas. Un espléndido mad doctor heredero directo de aquellos a los que dieron vida actores como Lionel Barrymore o Colin Clive. A diferencia de ellos, su destino va unido al de su criatura, tal y como se puso de moda en este tipo de películas. Su presunta muerte, algo que en realidad ocurre fuera de campo y de lo que no llegamos a ser testigos directos, es más un castigo por intentar hacer algo que le quedaba grande.

‘Tarántula’ es una buena muestra del talento de un director que, con el paso de los años se ha ido descubriendo como algo más que un buen narrador de historias. No ha perdido su encanto, y aunque no se trata ni mucho menos de un film perfecto, es toda una gozada para los amantes del género. Como anécdota, apuntar que Clint Eastwood (del que la semana que viene iniciaremos un extenso análisis sobre todas sus películas) tiene una breve aparición como uno de los pilotos de los jets que se enfrentan a la enorme araña, en la parte final de la película.

El film está disponible en dvd, en una excelente edición, a cargo de Absolute Distribution, que la incluye en su colección LA, dedicada a la Sci-Fi de aquellos años, con la muy acertada frase de promoción “Lo mejor y lo peor del cine de ciencia ficción”. Sobra decir que ‘Tarántula’ pertenece al primer grupo.

Comentarios

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    Me haré con ella. Soy un fanático de la ciencia ficción en blanco y negro.

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    Curiosa coincidencia. Acabo de comprarme un calendario titulado \"Cult Attack\" con carteles de películas de ciencia ficción de los 50-60. Tarantula está, al igual que Forbidden Planet, The War of the Worlds, Creature of the Black Lagoon o Barbarella. Lo cierto es que hasta ahora no me había interesado por este tipo de cine, aunque me encantan los efectos especiales artesanos y el diseño de las criaturas de la época.

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    Te lo escribo aquí porque en el post en cuestión no me deja: He intentado morderme la lengua pero no puedo. Tu crítica de "Margot y la boda" me parece nefasta. No ya porque cortes todas con el mismo patrón y venga con las incongruencias gramaticales "de fábrica", sino porque denota en tí una incapacidad empática enorme. Son muchos los que han puesto por los suelos a esta película, pero al menos han sabido justificarse mejor. Tú básicamente te limitas a echar bilis sin fundamento, que si "aureola trascendental" por aquí o "exagerada confusión" por allá. Expresiones "de comodín" y vacías que no hacen más que anular la personalidad de tu texto. Lo de "desajustadas interpretaciones" ya es de traca, creo que ni tú sabias lo que significa (otra cosa es lo que querrías haber dicho).

    Pero lo peor es esto: "John Turturro hace un cameo, lo que debería hacer siempre". Decir esto de un actor que lleva años y años demostrando lo camaleónico que es (y la amplia gama de papeles que es capaz de afrontar) y quedarse tan ancho me parece directamente una falta de respeto al lector. Eso por no decir que su breve aparición sirve para darnos muchas pistas acerca del personaje de Kidman.

    También lamento que no hayas entendido el epílogo, pues está lleno de sentimiento. Y de ilógico tiene lo que tú de crítico esmerado; es decir, 0. Creo que si en un visionado no se ha desarrollado la capacidad suficiente para enfrentarse a una obra, es mejor dejarlo.

    Y decir que aunque no lo parezca, esto va sin acritud. Dentro de poco (espero) publicaré una crítica sobre "Margot y la boda". Te invito a que te pases y eches pestes de ella si te place.

    Saludos.

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    Pues para ir sin acritud, te has despachado a gusto, Cinematic. Bueno, aunque éste no sea el post para comentarlo, no pasa nada.

    Ya ni recuerdo mi crítica de 'Margot y la boda' (película que me sigue pareciendo un bodrio), pertenece al grupo de mis peores textos, que son aproximadamente el 99% por ciento de lo que he escrito aquí. Pero eso es lo de menos.

    Ni me interesa discutir sobre esta película (hacerlo sobre 'Tarántula' estaría mucho mejor), ni me apetece visitar tu blog. Visito muy, muy pocos blogs personales.

    Saludos.

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