
“¿Quién eres tú, que existes bajo tantas formas diferentes?”
-Soldado Train
A modo de apunte me parece interesante constatar que en la ultrafamosa, y ultravisitada, web imdb.com, existe un error clamoroso en cuanto a las citas o frases que incluyen de esta pelÃcula, ya que algunas de ellas no son del soldado Witt (Jim Caviezel, el alma de la pelÃcula), como aseguran allÃ, sino del soldado Train (John Dee Smith, que apenas sale en dos escenas, como mucho). Desde luego, es comprensible hasta cierto punto el error, sobre todo porque resulta tremendamente extraño que un figurante con frase luego tenga varias lÃneas cruciales de la voz en off, un voz en off que deberÃa pertenecer al personaje más existencialista y mÃstico de todos. Pero esto dice mucho del carácter de Malick, para el que no existen los protagonistas absolutos, y hasta un figurante con frase posee, en el momento adecuado, más protagonismo que la estrella con secuencias de lucimiento.
La decisión de un reparto coral responde, principalmente, al modo de mirar de Malick, a su elección moral. Para él todos sus personajes revisten la misma importancia, aunque, como es lógico, unos tienen más presencia que otros. Pero en realidad, nos asaltan dos sensaciones irreprimibles y que muy pocas veces, casi ninguna, han tenido lugar en una pantalla de cine: primero que hay personajes que aunque aparecen pocos minutos parece que tienen mucha más presencia en verdad (algo potenciado por la decisión de Malick de cambiar gran parte del montaje original, en el que muchos roles estaban mas desarrollados) y que no son meros apoyos a otros personajes, y segundo que en los breves momentos Ãntimos de alguno de ellos (por ejemplo el momento de la voz en off del soldado Doll, interpretado con gran intensidad por Dash Mihok) esos breves segundos él es el personaje más importante, el tema se cristaliza en él.
Los dos primeros bloques eran claros y diferenciados: primero Witt rozando el paraÃso, segundo el barco de guerra a la espera de la batalla. El tercer bloque (y los bloques se componen a modo de arias o poemas cerrados entre sà y al mismo tiempo conectados unos a otros por arterias subterráneas) podrÃa ser aquel en el que la columna estadounidense se interna en la isla con el objetivo de derrotar a los japoneses. Lo que en manos de Spielberg hubiera sido, sin lugar a dudas, un espectáculo humano de gran trascendencia, o en las de Mel Gibson (por citar dos autores recientes de cine bélico, pues Randall Wallace fue un mero comparsa en ‘Cuando éramos soldados’) una oda zafia a Estados Unidos, en manos de un verdadero artista como Malick es un viaje sensorial, emocional y espiritual único.

Como una brasa separada de la hoguera
El largo viaje hacia primera lÃnea de combate tiene como primera secuencia una de las mejores de toda la pelÃcula. Aquélla en la que la columna se encuentra, caminando en dirección contraria a ella, a un indÃgena. El momento no dura más de veinte segundos, y de él pueden extraerse mayores reflexiones, ideas y verdades que de la gran mayorÃa del cine convencional que nos vemos obligados a digerir diariamente. Lo primero que hay que dejar claro es que Malick confÃa ciegamente en el cine, como gran director que es, y por ello confÃa poderosamente en la fuerza de la imagen. Es obvio lo que significa que los soldados viajen en una dirección y el indÃgena (un anciano despistado que pasea en busca de no se sabe qué, pero que ni siquiera “ve” a los soldados) en la opuesta. Pero además, hay un detalle que los puristas de la imagen que dan clases en las escuelas de cine, seguro que no pasan por alto: el hecho de que el personaje del indÃgena “surge”, aparece, desde delante de un soldado, y desaparece por detrás de otro. Muchos pensarán que es algo casual, pero nada más lejos de la realidad. Esto es intencionado, y que cada cual saque sus conclusiones, si las tiene. ¿Puede sugerir, susurrar esta imagen, la idea de que ese indÃgena, lo que significa, permanece todavÃa en nuestro interior, con lo que supone de libertad y de paz? Quizás.
Inmediatamente después, comienza la voz en off del soldado Train (no de Witt), en un momento bellÃsimo. Ya decÃa Malick que una voz en off que participe de un nivel mental diferente a lo que se muestre a la imagen es mucho más interesante que otra que se limite a subrayar esta. Aquà llega por primera vez, luego lo hará más veces, a lo excepcional en la indagación de esa idea, que en ‘Malas Tierras’ y ‘DÃas del cielo’ habia comenzado a explorar con menor belleza. Es difÃcil de describir, pero lo intentaremos: mientras el grupo se adentra más y más en la jungla, sin encontrar ni rastro de japoneses, la voz de Train comienza a preguntarse por el mismÃsimo significado de la muerte y la vida, a la vez que oÃmos la genial partitura de Zimmer correspondiente al corte ‘Journey to the Line’. Estos tres niveles estéticos se entrelazan y se funden por primera vez de forma total y liberalizadora. La imagen nos ofrece un mosaico de la naturaleza, que en el punto de vista panteÃsta de Malick es un ser vivo en sà mismo, con muchos rostros, del que forman parte plantas y animales.
Hay varios planos de los soldados perdidos en un bosque de bambú que anticipa el momento sublime de la última batalla con los soldados perdidos en la niebla. Por primera vez, una voz en off se antoja capaz de hacer aún más real lo que percibimos en la pantalla. Pero lo más importante, sentimos en nuestro interior el cansancio, la tensión interior no liberada, el estado de impaciencia y terror de unos soldados que no saben a qué atenerse. Regresan las imágenes del soldado Bell con su mujer, en su hogar, y se nos rompe el corazón. No me parece tampoco casual que a la imagen de la suave panorámica hacia el centro del cuerpo de Miranda Otto, se funda de nuevo a las imágenes del grupo en la jungla. Una vez más, que cada uno reflexione qué significa para él esa poderosa imagen, y en esta ocasión mis sentimientos me los guardo sólo para mà mismo (asà es más justo). Este suave adagio concluye con la reaparición de Witt, al que no veÃamos en bastantes minutos. Como castigo por su deserción, está obligado a cuidar de los heridos, pero se le ve calmado y dispuesto. Comienza su voz en off, muy distinta, si el oÃdo no traiciona al querido lector (que en estos momentos deberÃa estar con su copia en DVD de la pelÃcula dando vueltas en el reproductor…6,95 en El Corte Inglés), a la de Train. Con otro ritmo y otras pausas.
Regresa el tema compasivo de Zimmer, y Witt da una vuelta mirando a los heridos. Su mirada es ahora nuestra mirada. Según su voz en off, quizá todos seamos partes de la misma alma, muchos rostros para un mismo hombre, y si observamos la secuencia con detenimiento, no puede verse, al menos con claridad, el rostro a ninguno de los heridos. Todos ellos lo tienen parcialmente cubierto, o directamente están de espaldas a cuadro. Y el agua como sanadora, no tanto fÃsica, como espiritualmente. El rÃo se lleva el dolor y la sangre, la culpa y el miedo. El agua es el elemento clave de la pelÃcula, como enseguida veremos.

Aurora de dedos rosados
Tras la llegada a la lÃnea, en el atardecer el coronel Tall (como ya dijimos, un imperial Nick Nolte) se reúne con el capitán y sus sargentos y les asegura que el ataque debe ser frontal, a lo que el capitán, en un primer enfrentamiento suave, se opone. Viendo que no consigue nada, al menos pide que llegue agua a primera lÃnea, pues sus hombres se están desmayando. La referencia al agua es capital, como si su mera existencia curase a los hombres, y en su ausencia estos se encuentran desvalidos. Tampoco es casualidad que la batalla de desarrolle en lo alto de una colina, lejos de rÃos, sin una gota de lluvia. Al caer la noche, el capitán Staros observa alrededor, y con un fundido, le vemos en la oscuridad total, rota por el resplandor de una vela solitaria, rezar para que no traicione a sus hombres. El director encuadra a la vela, y parece que entre ambos se establece un diálogo. De este modo, primero el agua, y luego el fuego, dos de los elementos principales de la naturaleza, se hermanan con la situación anÃmica de los personajes, como entes benévolos, al menos en comparación con la furia de los hombres.
Ahora bien, hay algo muy interesante en el modo en que el director formaliza este hecho. Pasa de un plano medio, en el atardecer, del capitán, a un primer plano en noche cerrada (tan cerrada que incluso apenas se le ve el rostro a él) del mismo capitán Staros, en fundido, lo que propone la idea de que más que un hecho fÃsico, ese rezo puede estar ocurriendo en el interior de la mente del personaje durante el primero de esos planos. Es decir, que ahà de pie, en el atardecer, su alma, por llamarlo de alguna manera, reza. Porque de esto va la pelÃcula, de hablarnos como nunca se ha hecho antes del interior de la mente y el ánima de un soldado. Al amanecer, Tall habla con Staros por radio. Su voz en un principio es en off, porque vemos una formación de nubes llamada aurora de dedos rosados, a la que Tall llama primero por su nombre en griego (como griego es Staros y el propio actor que lo interpreta, el fenomenal Elias Koteas), y lo dice en griego porque cita pomposamente a Homero. De fondo al rostro de Nolte continúa la hermosa formación de nubes. Es la imagen más celestial de toda la pelÃcula, y no deja de tener su ironÃa salvaje que esa imagen celestial posea tintes tan siniestros, con la música de Zimmer en su tema lúgubre y la figura marcial y cruel de Nolte, su voz cruda y ronca liderando la imagen.
Esperamos haber hecho justicia a esta hemorragia de cine. En el próximo capÃtulo hablaremos de la larga y apasionante batalla.

Comentarios
Qué pesadez de posts. Con uno o dos ya sobraba sobre esta pelÃcula. ¿Te planteaste escribir un libro sobre esto?
Adrián Massanet: te gusta escribir y lo haces bastante bien, creo que eres mejor que Alberto AbuÃn, felicidades...
Kourosh, vas a estar criticando a Alberto Abuin mucho rato?xd
Comentario editado.
a Malick le dedica 5 o 6 posts para una pelÃcula, y de Spielberg se las va ventilando rapidito... yo no soy seguidor de este director, pero ha quien siga el repotaje debe de empezar a hartarse ya de tantisimos posts
robertorock: es tu opinión y la respeto. Pero si me permites decirte una cosa Malik es mucho mejor que Spilberg, y Adrián Massanet es mucho mejor crÃtico (al menos para mÃ) que Alberto.
Adrián Massanet: como hago para añadirte como experto?
Con DVD en mano, lo as supuesto bien! con un análisis tan profundo como el de esta pelÃcula, es indispensable, pues lo llevo haciendo desde el primer post.
Hombre #3 qué quieres que te diga, pero para mi Massanet y objetivismo son inversamente propocionales ¿eh?
De todos modos aplaudo esta entrada, es de las pocas que no busca polémica desde el mismÃsimo tÃtulo.
Por cierto, ¿es cosa mia o en los enlaces temáticos Malik es clavadito a Polanski?
Esto es lo que merece esta pelicula (y caulquier otra que comparta semejante empeño en elaborar su lenguaje audiovisual). Malick es un perfeccionista que configura casa segundo de metraje, y analizarlo es un esfuerzo loable por comprender el arte que este hombre trata de COMPARTIRNOS. A cualquiera que le parezca excesivo, simplemente no lo lea, como varios de los lectores que no se interesan en complejidades. Buen post Mr. Massanet
noir: 100% de acuerdo con tu comentario...
Saludos cordiales...
Buena entrada señor Massanet. Sigo con deleite este recorrido por esta gran pelÃcula.
Yo la consideraria sin duda cine de autor, por lo increiblemente personal que es. Lo que no me cuadra de esta pelicula es lo de un soldado filosofando mientras le acrivillan a balazos.
PD: Yo creo que ya sabes mas sobre esta pelicula que el propio Malick, y los que te hemos leido tambien ;)
Esta obra de arte se merece este analisis exhaustivo -en forma de post's- y mucho mas.
Adrián, has leÃdo la Odisea verdad?
Buen post, se puede decir algo más de esta pelÃcula que no se haya dicho ya?
Maravillosa.
@yosonico: has oÃdo hablar de que quién mucho aprieta poco abarca? Si no te gustó la pelÃcula es tan sencillo como que no te leas el análisis. A los que nos ha parecido una obra de arte nos parece que se merece este análisis con varios post y nos gusta disfrutar de ellos, asà que no des el coñazo en cada post del análisis, por favor.
bajo mi punto de vista, una de las mejores peliculas belicas de la historia del cine, y la mejor junto con, y a pesar de lo diferentes que son, salvar al soldado ryan. una pelicula muy poetica, muy filosofica, y extremadamente bella como es normal en este impresionante director. ademas en esta pelicula sale el actor jared leto, que como ya he dicho muchas veces, es uno de mis actores favoritos, el cual cuenta con un papel extremadamente pequeño, pero que hace que si por si sola la pelicula no me gustara lo suficiente lo consiga con su presencia. lo dicho, para mi una autentica gozada de pelicula
aclaracion, la mejor junto con salvar al soldado ryan de la historia del cine actual y la de las mejores de toda la historia
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