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‘Todos los caminos de Dios’, indagación en el remordimiento
Críticas

‘Todos los caminos de Dios’, indagación en el remordimiento

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La realizadora catalana Gemma Ferraté debuta en la dirección cinematográfica con 'Todos los caminos de Dios', y consigue un resultado final muy satisfactorio gracias a una innovadora revisión de la clásica figura de Judas. Con este título y la sinopsis oficial, cualquiera podría pensar que 'Todos los caminos de Dios' es un filme que trata únicamente sobre un hecho bíblico, pero nada más lejos de la realidad.

Lo cierto es que la película, cuyo guión es obra de Eduard Sola y de la propia directora, habla de muchas cosas, pero apenas sobre religión, lo que resulta sumamente curioso y despista bastante al espectador que va predispuesto a ver una película muy diferente a la que en realidad se acaba encontrando. 'Todos los caminos de Dios' sirve a Ferraté para proponernos una compleja y profunda reflexión sobre cuestiones como la traición, la culpabilidad, la aflicción, la redención y la liberación.

Judas, un sufridor del siglo XXI

Todos Los Caminos De Dios

Menos es más. Esta debe de ser la que filosofía que Gemma Ferraté ha decido poner en práctica a la hora de elaborar su ópera prima. Con ella parece seguir la estela típica del cine de autor, huyendo de todo aquello que tenga que ver con las corrientes más comerciales. A pesar de lo arriesgado, acierta de lleno.

Y digo arriesgado porque no es fácil utilizar como punto de partida un hecho relatado en la Biblia para luego enfocarlo y desarrollarlo de una manera totalmente personal, novedosa, e inesperada. Quien apuesta por algo puede perder, pero también puede ganar y, en este sentido, Ferraté ha ganado.

'Todos los caminos de Dios' elude cualquier tipo de presentaciones previas –por otra parte innecesarias- y se mete de lleno en el desarrollo de la trama. Judas era consciente del mal que iba a cometer al traicionar a su amigo y aún así siguió adelante, hecho que es representado de manera simbólica mediante el beso -lleno de falsedad- que Judas (Marc García-Coté) le da en la mejilla a Jesús en la secuencia inicial.

La delgada línea que separa la amistad del romance

Todos Los Caminos De Dios Cartel

Tras esta premeditada y cruel acción, la vida de Judas solo durará otros tres días, que se convertirán en un auténtico calvario. La culpa, la impotencia y la desesperación que le inundan tras su deslealtad son tan intensos que le llevarán a huir despavorido y adentrarse en un bosque para tratar de redimirse y encontrar un indulto que en realidad solo se encuentra dentro de sí mismo.

Mientras camina entre los árboles, un chico joven (Oriol Pla - 'Truman', 2015) comenzará, inexplicablemente, a seguirle. Judas tratará de deshacerse de él, pero al final entre ellos surgirá una extraña y enigmática relación. Ferraté no terminar de concretar con exactitud qué tipo de nexo es el que une a ambos personajes, no queda claro si lo que les une es solo una amistad o hay algo más.

Lo que es seguro es que la catalana consigue tejer entre ellos dos una tensión de rasgos homoeróticos que acaba por no desarrollarse plenamente, pero que es evidente por los gestos de los personajes, las miradas que se cruzan y hasta la manera de moverse en escena.

Complejas metáforas sobre el proceso interior del dolor

Todos Los Caminos De Dios

En realidad, durante la escasa hora que dura el metraje, no pasa nada que tenga una importancia vital para comprender el conflicto. Una serie de paseos, una parada para nadar, un intento frustrado de pesca y unos escasísimos e irrelevantes diálogos. Y es así porque la película pretende subrayar constantemente la vertiente física de las emociones y su relación con la naturaleza.

Ferraté utiliza la metáfora para describir las diferentes fases que integran el dolor y la angustia: así en esta cinta la desnudez simboliza la exteriorización de los pecados y el agua se convierte el elemento de purificación de los mismos. En definitiva, la directora depura al máximo todos los elementos que utiliza, tanto los narrativos como los contextuales, para magnificar la tormentosa situación interior de Judas, haciendo hincapié en lo visual sobre lo textual.

'Todos los caminos de Dios' es un claro ejemplo de que para hacer algo meritorio no es necesario contar con un gran presupuesto, tener un amplio elenco de actores, un guión complejo o unos elaborados escenarios. Con un par de actores (o tres), unos paisajes naturales y muy pocas cosas más, Ferraté ha conseguido crear una criatura que merece la pena contemplar.

Lo mejor: Ferraté demuestra su talento y creatividad con este primer trabajo en solitario. Lo peor: Que usen a Jan Cornet ('La piel que habito', 2011) como reclamo comercial cuando solo aparece en la primera escena.

La película está disponible en el cine ZumZeig de Barcelona y en la plataforma Filmin desde el pasado viernes, 4 de marzo.

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