'Un Ladrón en la Alcoba', robar es un placer

15 comentarios

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Ernst Lubitsch era uno de los más grandes. Un nombre obligado en esas famosas listas de los mejores directores de toda la historia del Cine, aunque esas listas en el fondo no valgan para nada. Pero nombrar a directores grandes sería muy fácil, sobre todo si viajamos en el tiempo unos 50 años como mínimo y hacia atrás. Sería más interesante decir una sola cualidad por la que destacó cada uno de esos directores. En el caso de Lubitsch está muy claro: la sutileza, y en un segundo plano, la elegancia. Porque hablar de un genio como Lubitsch es sobre todo hablar de una puesta en escena sublime con pocos elementos y que, por ejemplo con una puerta querer decir, y hacerlo, un montón de cosas. Hablar de Lubtisch es hablar de unos diálogos precisos, divertidos y siempre con un doble sentido, oímos una cosa pero realmente nos está diciendo otra. ‘Un Ladrón en la Alcoba’, dirigida en 1932, cumple a la perfección todo esto.

‘Un Ladrón en la Alcoba’, que en su original es ‘Trouble in Paradise’, cuenta la historia de un ladrón de clase alta, que un día conoce a una carterista que se hace pasar por condesa para cometer sus pequeños robos. Cada uno reconocerá a su alma gemela en el otro, y ambos decidirán empezar toda una carrera profesional sobre el robo, eso sí, hecho con la mayor de las delicadezas y el mejor de los estilos, el de un verdadero caballero y una verdadera dama.

Es una película para disfrutar y saborear cada uno de sus planos, y poder comprobar como Lubitsch hacía fácil lo difícil, ya que el ejemplo antes citado de la puerta aquí es usado en varias ocasiones y con resultados sorprendentes, únicos, gloriosos. Tanto es así que se llega a la conclusión de que sólo Lubitsch era capaz de decir un sinfin de cosas simplemente filmando una puerta cerrada, pero con la agudeza suficiente como para que el espectador sepa qué ocurre detrás de esa puerta. Pero hay más ejemplos, como filmar la sombra de uno de los personajes y ver lo que éste está haciendo. Lubitsch siempre filmaba una cosa, pero lo que quería trasnmitirnos estaba fuera del plano. Normalmente eran apuntes dramáticos, que al no ser mostrados, sino sólo sugeridos, alcanzaban una mayor dimensión al tener el espectador que dibujarlo en su mente.

Los diálogos son fantásticos, sublimes, y no me refiero a que estén llenos de grandes frases hechas con palabras rebuscadas y de gran significado, no. Con sólo frases sencillas hablando sobre trivialidades se nos cuentan aspectos que definen a los personajes tanto en su carácter como en su pensamiento. Atención a una conversación inicial entre un camarero y el protagonista principal masculino. Se trata de una pregunta extensa y una escueta respuesta, y que cada una funciona por separado tanto en que cada uno está pensando en sí mismo, y al mismo tiempo funcionan juntas, diciéndonos algo completamente distinto.

La película es principalmente una comedia, con las dosis justas de drama, lo mínimo para darle una dimensión más profunda al tema. Todo ello relucido con el toque elegante de Lubitsch que nos transporta a una épcoa maravillosa llena de glamour donde las cosas se hacían de otra manera, incluso los actos delictivos. Un acto tan amoral como el robo nos es presentado en la trama de una forma tan exquisita, a través de la pareja protagonista, que al espectador le entran ganas de ser cómplice de esos dos ladrones, siempre y cuando las cosas se hagan de la misma forma que en la película, por supuesto.

Los actores están todos fantásticos. Además es un film lleno de estrellas de la época hoy prácticamente olvidadas. Herbert Marshall, casi siempre secundario, aquí tiene el papel pincipal, y no hay otro como él para darle la elegancia y la educación necesaria a un personaje maravilloso. A su lado Miriam Hopkins, excelente actriz de comedia de aquellos años y que ésta era la segunda vez que trabajaba a las órdenes de Lubitsch de un total de tres. La actriz está simpatiquísima, y lo que es más importante, tiene una química impresionante con Marshall. Su primer encuentro es sencillamente memorable. Alrededor de una mesa y comiendo se conocen cómo solo dos ladrones pueden conocerse. El amor a primera vista perfectamente explicado.

Entre los secundarios nos encontramos a actorazos del calibre de Edward Everett Horton, que casi siempre interpretaba a un tipo despistado, curioso y que nada entendía de lo que le rodeaba. En el film protagoniza uno de los gags más graciosos del mismo. C. Aubrey Smith, que con su sola e impresionante presencia ya llenaba la pantalla, y Kay Francis, magnífica actriz de los años 30, menos conocida que otras estrellas de su generación, pero que bordaba los papeles de mujer malvada. En el film es la tercera en discordia en otra de las constantes del cine de Lubitsch: los triángulos amorosos.

Una película magnífica, llena de matices como solía estar lleno el cine de Lubitsch y que deja muy clara una cosa: vista 74 años después, a pesar de que no ha perdido ni un ápice de su frescura, sería imposible hacerla hoy en día, no sería creíble, entre otras cosas porque no hay director capaz de hacerlo. Mejor, revisionar este título de vez en cuando nos sirve para admirar la obra de un maestro y estar en paz con el Cine por si la cartelera actual nos da disgustos.

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Comentarios

  • 1
    Rubin

    Perfecta y honrosa apología de un genio.

    Saludos desde La Bellota!

  • 2
    Nüx

    Esto sí es una entrada de calidad, felicidades ;) Estoy totalmente de acuerdo con lo de que es "un nombre obligado en esas famosas listas de los mejores directores de toda la historia del Cine". Y también es muy cierto que ningún director de hoy en día, absolutamente ninguno, lograría esa formidable elegancia que él desplega plano tras plano y diálogo tras diálogo. A veces me deprimo pensando que ese cine, exquisito en todos los sentidos, nunca volverá… snif! Qué grande Lubitsch!

  • 3
    Red Stovall

    Gracias. En la medida de lo posible intentaré hacer más entradas sobre cine clásico.

    Saludos.

    pd= el cine no va ni viene, el cine siempre está, de cualquier tiempo y época. ;)

  • 4
    Marnie

    No te preocupes, que cualquier día de estos la remakean con Brad Pitt y Angelina Jolie XD

    Y sí, Lubistch es grande, aunque en concreto ésta es una de las suyas que no he visto. Un día, hace bastante, la pasaron por una televisión local de aquí, pero como estaba empezada ya, preferí no verla a cachos.

  • 5
    Nüx

    Bueno, Marnie, tampoco es imprescindible que veas "Un ladrón en la alcoba", siempre y cuando no te hayas perdido otras como "Ser o no ser" (sin duda, la mejor), "Una mujer para dos" (con el omnipresente Gary Cooper y que sí, tiene título de porno…), "El bazar de las sorpresas" (con el bueno de James Stewart) o "Ninotchka" (con una sublime Greta Garbo). Por cierto, sabéis que se ha realizado no hace mucho un film-documental acerca de su vida?¿? A ver si lo puedo conseguir… Saludos!

  • 6
    Nüx

    P.D.: Me encantaría que hicieras más entradas sobre cine clásico, Red ;P

  • 7
    Fer

    ¡Sublime, inteligente, sutil, romántico como todo caballero elegante, atrevido (lo que a veces no llega a decir o mostrar, pero insinua) … y además muy divertido! De Lubitsch hay que buscarlo todo, porque un Lubitsch menor - jamás diré que hay un Lubitsch malo - sigue siendo mucho.

  • 8
    Margo

    Gracias por la entrada sobre cine clásico . Nada que añadir sobre el gran Lubistch que no haya sido dicho ya . Esta peli , como la de "Una mujer para dos" , no sólo no la he visto , sino que es imposible de encontrar :P

    Respecto a Marshall , es uno de los grandes del cine clásico y uno de los actores más elegantes de la historia del cine . Una pena que hoy esté practicamente olvidado . ¿Lo vieron en "Desayuno para dos" de Alfred Santell ? Otra delicatessen sólo para connaisseurs con la gran Barbara Stanwyck .

    Un detalle morboso , ¿sabían que Herbert tenía una pierna ortopédica , pues perdió la suya en la 1ª Guerra Mundial ? Increíble , pero cierto .

  • 9
    steli

    Ye recuerdo esta película muy vagamente, de aquella vez que pusieron un ciclo completo de Lubitsch en la televisión en el cual se revisó toda su filmografía, incluidas sus películas mudas ( ¿ alguien recuerda su excelente versión de " El abanico de Lady Windermere?). De aquellos días data mi incondicional amor por este genial director. Por cierto, querría añadir a la lista de sus peliculas imprescindibles elaborada por Nux una que a mí me encanta, " El diablo dijo no" ( creo que el título original era " Heaven can wait"), una auténtica delicia, interpretada por Don Ameche y Gene Tierney.

  • 10
    Red Stovall

    steli, 'El Diablo Dijo No' es mi película favorita de Lubitsch. Rezo todos los días para que la editen de una vez en dvd.

  • 11
    Cineahora

    Un ejemplo perfecto del "toque" Lubitsch, que parece tan olvidado en la actualidad. Este alemán es en gran parte culpable de mi afición por el cine. Nada menos que tres de sus películas se encuentran entre mis preferidas de todos los tiempos: "Ser o no ser", "El bazar de las sorpresas" y "El Diablo dijo no". Las dos primeras ya las poseo en DVD. Así que me sumo a sus rezos para que editen, ¡de una vez por todas!, "El Diablo dijo no".

    Saludos !

  • 12
    Cineahora

    (P.D.): "El Diablo dijo no" es de esas pocas películas (como "Luces de la ciudad" de Chaplin) que ha logrado que acabase con los ojos empañados.

  • 13
    Red Stovall

    Cineahora, me sumo a tus plegarias para que editen de una vez esa grandísima obra maestra 'El Diablo Dijo No' de una vez. Yo hoy mismo me he comprado 'Una Mujer Para Dos', que me encanta.

  • 14
    Cineahora

    Sin duda Lubitsch se merece un apartado bien grande de nuestra DVDteca.

  • 15

    Lo primero…. ¡¡¡ Adoro a Lubitsch !!!

    Que maravilla de película, que dirección de Lubitsch, que fantásticas actuaciones, que banda sonora tan buena y tan apropiada. Con "Un ladrón en la alcoba" asistimos a una de las más exquisitas comedia románticas de Lubiitsch, en la cual un elegante y fino ladrón, Marshall, se enamora de una mujer rica, Kay Francis, a pesar de tener una novia cómplice en el robo, Miriam Hopkins.

    Es una película que habría que diseccionarla punto por punto.Empezaré por Lubitsch. Creo que es la mejor película que le he visto dirigir. Ya no es "Estilo Lubitsch", es "Estilazo Lubitsch". Vemos en el principio como con un travelling de cámara, nos lleva de una habitación a otra, un manejo de cámara que se hace habitual en la película: hacia una puerta abierta, otra que se cierra, a cuando alguien enciende la luz, a una escena en concreta (tremenda esa escena en la que la pareja esta abrazándose y enfoca al espejo y después a su sombra), de como nos sugiere lo que pasa, como la escena del reloj, en la cual adivinamos la que pasa y sobretodo esa chispa de fina comedia que reina toda la película. Para mi ha sido un ejercicio de dirección, una maravilla, de ofrecernos 85 minutos de pura demostración de como rodar una fina comedia. Además, Lubitsch juega tb con la esplendorosa música, conjugando con ella momentos divertidos, cuando Monsieur La Valle y Monsieur Filiba hablan sobre Constantinopla y con la música adivinamos lo que estan hablando, nos lo sugiere sin decir nada. Eso unido a más y más detalles fantásticos de dirección, junto con un guión armonioso, magnificamente mostrado en pantalla.

    Por otra parte, los actores están magníficos. Herbert Mashall encaja perfectamente en el perfil de su personaje, en el de un pícaro y elegante ladrón que tiene una relación de complicidad manifiesta con su novia en la película Miriam Hopkins, una actriz que al año siguiente trabajaría de nuevo

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