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En Filmax nos avisan de que Adrian Grunberg, director de la excelente ‘Vacaciones en el infierno’ (‘How I Spent My Summer Vacation’, 2012) estará disponible para una entrevista, así que en nombre de Blogdecine, y en el mío propio, me recorro más de 500 km. para entrevistar al responsable de una de las mejores cintas del año, al menos dentro del cine de evasión, un retorno a cierto tipo de películas cada vez más necesarias. El lugar es Matadero, en Madrid, un sitio que está quedando muy bonito, y la cafetería del teatro es un lugar idóneo para realizar una entrevista de estas características, que más que una entrevista fue una charla informal entre dos cineastas cinéfilos y un servidor.

Llegamos a Matadero a la hora concertada con los de la distribuidora. Grunberg ya se encuentra allí inmerso en una entrevista con un enviado del diario El país, que a tenor de los gestos y las voces está siendo bastante animada. Nos toca esperar, mi queridísimo fotógrafo (Chano) se pide un fuerte desayuno para ambos y recuperarnos de la noche pasada, aventura nocturna en cervecerías madrileñas. Cuando precisamente, nuestro cuerpo y mente empiezan a reaccionar, Katia de Filmax se acerca con inspirada perspicacia para avisarnos de que Grunberg debe atender aún dos entrevistas más por teléfono. No importa, cubrimos bien el horario, y la espera merece la pena.

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Mientras Grunberg despacha a alguien vía móvil, empiezo la charla con Stacy Perskie, productor y co-guionista de ‘Vacaciones en el infierno‘, y la conversación enseguida se aparta de la típica entrevista, gracias a Dios. De forma muy distendida y como si se tratase de una conversación de bar —prácticamente lo es debido al marco— hablamos sobre todo de la frescura del film y de lo bien que está el niño que da vida al partenaire de Mel Gibson en la película. Perskie habla muy bien de él y comenta las bromas que el chaval hacía en el rodaje, como si fuera el más experimentado de todos. Justo en ese momento Grunberg hace acto de presencia y mientras ataca con pasión la tortilla que tiene delante, le pregunto sobre el título original del film y las influencias que ha tenido en su ópera prima.

Grunberg asegura una y otra vez que “el título original de la película es ‘How I Spent My Summer Vacation’ y que el título de ‘Get the Gringo’ es el que le pusieron en los Estados Unidos, pero el original es el otro”. Sobre las influencias, el director es muy claro: John McTiernan y Richard Donner, paladines de un cine de acción que ya no se hace y a los que ‘Vacaciones en el infierno’ alude sin rubor; también a los realizadores con los que Grunberg ha trabajado ya sea como asistente de dirección o en la segunda unidad, y la lista es impresionante: Tony Scott, Steven Soderbergh, Martin Campbell, Gibson, Peter Weir, Oliver Stone, Sam Mendes y hasta Jim Jarmusch, y según palabras del propio Grunberg: “espero haber cogido algo de todos”.

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Respecto a las influencias no conscientes, como el propio realizador afirma, hace hincapié en una de las más extendidas entre la crítica: Sam Peckinpah. Grunberg se reconoce ferviente admirador del cine de Peckinpah, pero no pensaba en él durante el rodaje —agradece, eso sí, tamaña comparación— aunque cierta escena rememora el género del western. También hablamos sobre el lenguaje televisivo y Grunberg vuelve a ser muy claro: “la televisión en sí ya es una referencia”, asegura que desde hace cinco años este medio ya no tiene nada que envidiar al cine, que no es mejor ni peor, simplemente distinto y una de sus mayores ventajas es la de disponer de diez horas para desarrollar una historia —se refiere a las miniseries, en ningún momento habla de series con varias temporadas, cuyo mecanismo es totalmente distinto— en comparación con las dos que te puede ofrecer el cine.

Respecto a Mel Gibson, Grunberg se considera un tipo con mucha suerte al haber contado con una estrella para su debut en la dirección —haciendo hincapié también en el resto del reparto, al que considera maravilloso—, y afirma que Gibson y él se conocen desde hace tiempo por lo que tampoco fue muy difícil contar con él. Además, hablamos de una película en la que el famoso actor también es el productor y uno de los guionistas. Trabajaban con él todos los días en los distintos aspectos del film, lo cual lo hacía todo mucho mejor. Sobre el sentido chiste hacia Clint Eastwood que se produce en un momento dado en el film, Grunberg confiesa que Eastwood era uno de los nombres que barajaban —otro fue Sean Connery, al que al parecer Gibvson borda cuando lo imita— y como el actor de ‘Arma letal’ es muy amigo de Eastwood, se decidió finalmente de este.

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Cuando hablamos de esa sensación que desprende ‘Vacaciones en el infierno’ de lo bien que se lo debieron pasar todos filmándola —es un film muy cachondo, que emana cierta alegría— Grunberg lo achaca al haber tenido libertad absoluta para poder contar con la gente que ellos querían, actores y técnicos a los que admiran desde hace tiempo y cuya presencia en el film se traduce en buen humor y contento general en el rodaje. Suena a camino de rosas, y el director se muestra especialmente poético cuando se refiere al trabajo en una película como un pequeño mundo, una pequeña vida a la que te dedicas durante un tiempo determinado.

En el tramo final de la entrevista hablamos sobre el poder de Internet en las promociones de una película, tanto productor como realizador lo tienen muy claro: vital, y también se aventura en asegurar que el futuro pasará por consumir cine en nuestras casa a través del cine on-line —‘Vacaciones en el infierno’ se estrenó en los USA de esa forma, en un soporte con más de cien millones de suscriptores—, algo que se está convirtiendo ya en una realidad. Antes de que la madre de Grunberg le sorprenda con una visita, y mientras Katia y Chano se las arreglan para construir un armatoste de cartel, surge la última pregunta a cerca del desarrollo del guión. Los tres autores no se ciñeron a lo escrito en un principio, sino que todo fue tomando forma durante el rodaje, e incluso en el montaje. El guión pasó por tres fases y estaba en constante movimiento —los actores tenían total libertad para aportar detalles—, mostrando vida, la que precisamente desprende ‘Vacaciones en el infierno’.

Fue un verdadero placer estar allí. Gracias a todos, y sobre todo al espectacular humor de los camareros, que cuando se fue la luz les preguntamos si podían hacer algo. La respuesta de uno de ellos aún hace que me desternille de la risa. Haciendo una especie de danza y dando un salto mientras señala el cielo y grita “¡¡¡¡luz!!!” termina por responder: “nada, lo siento”.

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