'Buenas Noches, y Buena Suerte', el amor de Clooney por el Cine

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Segunda película como director de George Clooney, quien empezó haciendo sus pinitos en aquella exitosa serie de televisión llamada ‘Urgencias’, y que por aquel entonces, nadie se imaginaba a donde acabaría llegando este actor, uno de los más carismáticos de la actualidad. Su primer film fue la maja ‘Confesiones de una Mente Peligrosa’, que pasó sin pena ni gloria por las carteleras, pero en donde Clooney ya apuntaba maneras como realizador. Éste podría ser su año. A parte de su nominación como mejor actor secundario por ‘Syriana’, su segunda película como director viene precedida de fama, por haber sido una de las cinco finalistas en la edición de los Oscars de este año, con seis nominaciones. En mi opinión, esas nominaciones son merecidas, y creo que se han quedado cortos. Porque no sólo es mucho mejor que su anterior película; es una completa declaración de amor al Cine, arte que Clooney demuestra conocer muy bien, y sobre todo, a una época, los años 50, que son retratados en todo su esplendor, con un lógico blanco y negro.

Mediados de la década de los 50, Edward Murrow es un importante y famoso presentador de televisión, que un día da una noticia sobre un hombre que es expulsado de las Fuerzas Aéreas, sin ser sometido a juicio, y sólo porque se sospecha que es simpatizante del partido comunista. Tal noticia hará que el senador McCarthy, conocido por su famosa caza de brujas, se enfrente a Murrow. Éste a su vez, tendrá que aguantar como la cadena es presionada por sus anunciantes.

He leído en muchos sitios que el film tiene una ideología liberal bastante inocente que le queda mal. Estoy de acuerdo con lo de la ideología, pero no con lo de que le queda mal. Vamos a ver, sí es cierto que, en los tiempos que corren, que alguien te llegue con una película de estas características, llama la atención. Su inocencia y buenas intenciones entroncan directamente con la dura realidad.

Pero, a pesar de que la película se posiciona claramente, la intención de Clooney no es dogmatizar sobre nada, sino realizar un homenaje al Cine de aquellos años, en los que la inocencia y las buenas intenciones también formaban parte de las películas. A la memoria pueden venir títulos de Capra, o concretamente, ‘El Gran Carnaval’ de Wilder, o ‘El Último Hurra’ de Ford. Eso sí, Clooney no tiene la mala leche de Wilder o Ford en esos dos films.

Su película está llena de amor, tanto en el tema, como técnicamente, como artísticamente. Su trabajo de dirección es impresionante, contando en apenas hora y media un montón de cosas, como en los viejos tiempos. Su dominio del tempo narrativo es absolutamente increíble y sorprendente. El film no aburre ni lo más mínimo, y nos mete en la trama ya desde el principio, trasportándonos a otro lugar, a un mundo de ensueño en blanco y negro, lleno de glamour y grandes personajes. Atención a la forma de empezar la película, con música típica de la época que retrata. En ese aspecto me recordó un poco a Woody Allen. Al mismo tiempo que el interés crece en el espectador según avanza la trama, éste se siente maravillado por estar viviendo literalmente en aquellos años, entre trabajadores de la CBS. Y uno desea que la película nunca termine, y cuando esto sucede, desea volver atrás en el tiempo, desea más.

Los actores están todos magníficos. Clooney, en un plano secundario, pero desprendiendo un enorme carisma y llenando la pantalla. David Strathairn está simplemente de Oscar, haciendo el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera; su entereza, sus miradas, expresiones, gestos, seguridad, y sobre todo su “Good Night, and Good Luck” son sencillamente inolvidables. Patricia Clarkson y Robert Downey Jr. interpretan a un matrimonio, cuya relación está tratada en el film de una forma única por su director; sus diálogos son impagables y los dos actores parece que están casados de verdad. También sale Frank Langella haciendo de director de la cadena televisiva, y que protagoniza dos momentos con Strathairn realmente soberbios.

Mención especial merece Ray Wise, realizando uno de los papeles más entrañablemente patéticos que se hayan visto nunca. Sus expresiones de tristeza y decepción emocionan como pocas veces se ha emocionado, y me ha parecido enormemente injusto que se hayan olvidado de esta grandísima intepretación en las nominaciones.

La historia es de las que enganchan, y aunque probablemente Clooney se haya quitado cosas de la manga, está basada en hechos reales. De hecho, aunque en el film no se muestra, el enfrentamiento entre Murrow y McCarthy propinó que la carrera política de éste último empezara a caer progresivamente. Por cierto, Clooney utiliza imágenes de archivo para las escenas en las que sale McCarthy, infiriéndole algo de realismo al asunto. Como muy real es el hecho de hablar sobre el poder de los medios, y sobre el uso legítimo de ese poder, el cual lleva a intereses meramente comerciales y económicos, o a difundir la verdad, y con ella unos valores morales y éticos positivos. En ese aspecto, la decisión de Clooney y su posición, es admirable y de aplaudir, porque está claro que en la actualidad, lo de los valores morales no le interesa a ningún medio de comunicación, ya que la pela es la pela.

Puede que la película no sea perfecta, tal vez no lo necesita. Uno se queda con la sensación de que le ha sabido a poco, pero tal vez, ésa sea una buena sensación. Desde luego es Cine de ese que ya no se hace, o mejor dicho, de ese cine que sólo parece hacer bien Clint Eastwood. Un tipo de Cine que habla de emociones, de lo que somos, de lo que nos gustaría ser, de la verdad, de lo que nos gustaría defender. Hecho con un gran amor hacia un arte que lleva muchos años contando historias, y que a veces pierde el rumbo. De vez en cuando, aparece alguien como Clooney que, cogiendo el timón, recupera la dirección a seguir, aunque sólo sea durante 93 minutos.

Gracias Clooney…y buena suerte.

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