'Match Point', la mejor película de Woody Allen en 20 años

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Dostoyievski dijo una vez: ‘La belleza salvará el mundo’. Estoy de acuerdo, pero antes hay que encontrarla. Woody Allen nos ahorra parte del trabajo ofreciéndonos una de las mejores películas de su carrera, una auténtica obra maestra que es una maravillosa lección de cine, e incluso la vida. Reconozco que no soy tan fan de Allen como puedo serlo de otros directores como Eastwood, Ford o Wilder por citar sólo tres ejemplos. Estaría en un siguiente escalón. Es un gran director que todos los años nos regala una muestra de su arte.No suelo faltar a esa cita anual, y muchas veces me ha hecho pasármelo en grande, y pocas lo contrario. Su última obra maestra, para mí, data de 1985, ‘La Rosa Púrpura del Cairo’, uno de los más grandes homenajes que se le hayan hecho al séptimo arte. Creo que posteriormente nunca volvió a alcanzar tan altas cotas en su cine. Hasta que hizo ‘Match Point’

Todavía me siento más que impresionado, y es que no encuentro adjetivos para definir y elogiar un film perfecto de principio a fin en absolutamente todos sus aspectos, tanto técnicos como artísticos. Y aprovecho aquí para decir que menudo sprint final de año estamos teniendo, porque no es la única gran película de la temporada, y aún queda algún plato fuerte, asi que crucemos los dedos para terminar 2005 en medio de buen cine.

‘Match Point’ cuenta la historia de una ex-promesa del tenis que se va a Londres a dar clases, allí conocerá a una rica mujer con la que se casará, aunque se enamorará de otra. Eso es lo que se sabe antes de verla, y conviene no decir más, porque es una historia absolutamente imprevisible, con una media hora final sorprendente tanto por lo que cuenta como por su enorme fuerza emotiva que te atrapa y no te suelta.

Y en esa parte además el director se permite el lujo de homenajear clarísimamente, y de forma prodigiosa a su admirado Bergman y a Hitchcock. Aunque el homenaje más redondo es el dedicado a Jack Clayton y su impresionante ‘Un Lugar en laCumbre’, película que cuando la vi hace años me produjo un enorme shock, y rezo para que algún día se edite en dvd.

Por primera vez Allen deja su amado Nueva York, y rueda enteramente en Londres, y lo que son las cosas, ha tenido que ser un americano el que retrate la capital británica como se merece, y es que el director neoyorkino es único para retratar una ciudad y hacernos respirar la esencia de la misma.

Y los actores, como es habitual en su cine, ofreciendo un trabajo de primera clase. Todos están extraordinarios, pero merecen especial mención Jonathan Rhys-Meyers, que carga con todo el peso de la película y aguanta el tipo estupendamente; atención a sus miradas cuando está pensativo, y a sus expresiones cuando toma alguna decisión; su interpretación es de las que no se olvidan. Y como no, Scarlett Johansson, que está destinada a ser una de las grandes actrices del cine americano, con ese aire clásico que pocas actrices tienen. Su primera aparicion en escena es de las que hacen abrir los ojos de par en par; a partir de ahí el espectador se enamora literalmente de ella y su personaje, que sabe a poco; uno no quiere que termine la película para disfrutar más de su presencia; a medio camino entre la frialdad y la fragilidad, de mujer fatal a pobre chica perdida. ¡Dios! ¡qué buena es…y está!

Por otra parte Allen sorprende inesperadamente con su puesta en escena, incluso rueda un par de secuencias de sexo un poco subidas de tono, algo inhabitual en él. Y luego con sutiles y elegantes movimientos de cámara, no mostrando más de lo necesario, y dotando al film de un ritmo impecable, a pesar de sus más de dos horas de duración, en las cuales el interés nunca decae, gracias a un guión absolutamente preciso, sin fisuras, en el que no falta ni sobra nada. ¡Y menuda historia! Yo no pude apartar los ojos ni un instante, emocionado por lo que estaba viendo, y verdaderamente inquieto por una parte fnal desgarradora y brutal, en la que suceden fuertes acontecimientos sobre los que Allen no moraliza ni emite juicio alguno, dejando esa difícil labor al abrumado espectador.

Una película enorme que llega al corazón, con frases lapidarias sobre la vida, la muerte, el amor…todo. Lo repito con mayúsculas, UNA OBRA MAESTRA.

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