
Avanza a su culminación el Festival y va quedando la incómoda sensación de que la Sección Oficial no ha dado todo lo que podría. Sin entrar en profundidad sobre cómo se podría haber mejorado, lo cierto es que uno, con la sana intención de prestar atención a las películas en concurso, mira de reojo (y con cierto arrepentimiento) la cartelera de la programación paralela.
Los abonos vendidos y un público entregado conforme avanzan los días, confirma que resulta de lo más interesante ver en una gran sala de cine ‘Lawrence de Arabia’ o ‘Breve encuentro’ de David Lean, el ‘Drácula’ de Fisher, ‘La máscara del demonio’ de Mario Bava o vivir una experiencia silente como ‘Nosferatu’ de Murnau acompañado de música a piano en directo.
Sin embargo, y con cierta resignación (tras ir constatando que tras ‘Gomorra’ el resto queda muy por debajo) asistí al pase de una nueva cinta a concurso, en esta ocasión avalada por un nombre de peso, como es Andrew Wajda. Se trata de la superproducción polaca ‘Katyn’, (nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa). Una nueva revisión a la invasión del territorio polaco con los nazis y los soviéticos como testigos presenciales.
Quizás el hecho de tratarse de un nuevo capítulo de cine bélico y afrontar una temática manida, suponga el principal escollo para afrontar su visionado. Pero lo cierto es que, Wajda logra demostar su oficio a la hora de narrar la terrible y sobrecogedora historia de la matanza masiva de oficiales polacos, ejecutados y enterrados en fosas comunes el bosque de Katyn, en plena Segunda Guerra Mundial.

Una especie de extracción de esa espinita que tanto duele a la nación polaca y que Wajda logra exhortizar con una sobria dirección, poniendo a los “malos” en su lugar correspondiente. Austera pero estupendamente ambientada y correcta en sus interpretaciones, la cinta tiene algún pasaje confuso, especialmente cuando le perdemos la pista a esa madre y su hija angustiadas por la desaparición del padre, oficial polaco, y cuyo destino resulta incierto. Pero, su realizado de deja lugar para la esperanza y ante un final tan conocido como presentido, Wajda logra desplegar toda la fuerza para un álgido desenlace que cierra el film helando la sangre, en una escena brillante, de lo más inspirado del metraje.
Mientras el Festival se aproxima a su conclusión, sigue aderezada de rarezas metidas con calzador, una forma de introducir el “salero” patrio a un certamen europeo, donde el “todo vale” parece su máxima.
En Blogdecine:

Hombre, por fin llega Katin. Ya pensaba que sería como Operación Valkiria, que no termina nunca. Tengo muchas granas de verla porque es una parte de la II GM que casi no se ha tocado, únicamente Enigma la trata desde el principio hasta el final pero de forma quizá demasiado abajo, demasiado en segundo plano.
Quizá alguno de los cinéfilos de esta bitácora pueda ayudarme y decirme algún título que trate sobre la guerra Ruso Finlandesa de la misma época. Lo pregunto porque acciones de la resistencia francesa hay para aburrir, también de la noruega, la griega e incluso de la danesa; pero sobre la polaca y la finlandesa no he visto ninguna.
#juliano: aunque esté centrada en ese capítulo de la guerra, no trata sobre la resistencia ni hay apenas acción. Es más una especie de ajuste de cuentas histórico, en donde se le da un soberano palo a los que machacaron a los polacos y lo taparon. Aún así, creo que esta cinta tendría que haberse estrenado ya. De las europeas mejor ambientadas que he visto sobre la guerra.
Gracias Jesús por el comentario. Con mis palabras he dado a entender que esperaba algo parecido a la Gran Evasión o así. Ya sabía que la película va sobre la matanza de los soviéticos en el bosque polaco. Con "resistencia" me refería a los movimientos contra la ocupación, no necesariamente a escenas de acción.
Desde mi punto de vista, sucesos como el de Katyn explican muy bien porque Polonia fue uno de los países que antes quiso abandonar la órbita socialista y antes quiso entrar en la OTAN costara lo que costara (porque nunca a pedido mucho para renovar su armamento). Por eso espero con ansiedad esta visión polaca del hecho que hasta los propios rusos reconocen y han pedido perdón en un acto oficial.
Katyn es una película muy interesante que cuenta además con una gran banda sonora del excelente compositor polaco Krzystov Penderecki. Transmite muy bien lo que se propone. Se nota que hay una involucración personal extra de Wadja (su padre fue una de las víctimas de la carnicería soviética). Coincido en que el final es lo más sobresaliente. Terrible drama, pero así sucedió la historia…
Yo me la bajé hace unos meses y me gustó bastante, cuidada, hecha con cariño, y os aseguro que la escena final no deja indiferente…