'Harvie Krumpet', el corto de animación que le valió un Oscar a Adam Elliot en 2003

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Recientemente anunciamos que Adam Elliot, ganador de un Oscar al mejor corto de animación en 2003, había realizado su primer largometraje en plasilina: ‘Max & Mary’.

En el vídeo que hay a continuación, podemos ver el corto que le valió el galardón, ‘Harvie Krumpet’. Ya que no tiene subtítulos, os resumo lo que dice el narrador, Geoffrey Rush:

Harvie nació en Polonia de un padre leñador y una madre minera. Creció fuerte y sano, pero pronto notaron que tenía peculiaridades, como sus tics o la manía de tocar los objetos y a la gente. Descubrieron que padecía el Síndrome Tourette, que consiste en la incapacidad de reprimir los impulsos, como si éstos fuesen estornudos.

En el colegio a Harvie le llamaban duro de mollera y se hizo amigo de “Mocos”, un chico tartamudo con problemas por las secreciones de su nariz. Así que la madre decidió sacarlo de la escuela y enseñarle ella. Aunque era algo analfabeta conocía muchos “echos” y así Harvie aprendió “echos” que apuntaba en su cuaderno.

Aquí os dejo el cortometraje. Encontraréis el resto de la narración tras el salto.


Según Harvie crecía, la madre se reducía y aumentaba su locura. A veces lo confundía con un extraño. Harvie siguió los pasos de su padre. Le gustaba trabajar con las manos, pero a veces quería estar solo con sus problemas. Soñaba con que las cosas cambiasen y lo hicieron: se encontró la casa destruida y a sus padres congelados. Los alemanes invadieron Polonia y Harvie se embarcó para Australia donde alquiló una casa en las afueras con 11 inmigrantes más.

Trabajó de basurero y ahorró. Por las tardes aprendía inglés viendo la tele. Vio una película de Busby Berkeley. En el trabajo intentó hacer amigos, pero no era fácil. Uno de ellos le partió el cráneo y los doctores le insertaron una placa de metal que le dejó una cicatriz como la de una lobotomía.

Dejó el basurero y probó otros trabajos. Le alcanzó un rayo, pero sobrevivió y salió en el periódico local. Tenía asma, pero entonces no se conocían los riesgos de fumar y la doctora le recomendó que fumase más. Años más tarde ella murió de enfisema justo cuando se descubrió lo peligroso que era el tabaco.

La placa de Harvie se magnetizó a causa del rayo y volvió a salir en los periódicos. Se creía tan desafortunado que pensó en rendirse, pero escuchó las palabras “carpe diem” y eso le cambió la vida. Se convirtió en nudista, vegetariano y se unió a una liga por la liberación de los animales.

Pero entonces le tuvieron que extirpar un testículo por cáncer. En el hospital, conoció a Valerie, se enamoró de ella y se casaron. Como Harvie era estéril decidieron adoptar a una niña sin manos a la que llamaron Ruby. Harvie le enseñó lo que sabía del mundo. Ruby se licenció como abogada y puso un bufete en EE. UU. para ayudar a los minusválidos.

En el 65º cumpleaños de Harvie, Valerie murió y Harvie se volvió a quear solo y perdió el juicio. En el asilo compartía habitación con un anciano llamado Hamish. Le prohibieron desnudarse. Había una parada para que los ancianos esperasen a un autobús que nunca llegaría. Se deprimía, le daban Prozlac, pero lo único que le alegraba eran las cartas de Ruby. Una noche decidió acabar con todo. Pero de vuelta a su cuarto se encontró con una mujer con cáncer a la que no conocía. Wilma fue quien tomó la morfina y Harvie decidió que disfrutaría de lo que le quedaba de vida y que esperaría al autobús, aunque supiese que no iba a llegar.

Fuente | Youtube.

Más información en Blogdecine sobre Adam Elliot.

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