Jeff Goldblum

El tiempo es el gran amigo, e igualmente el enemigo, del séptimo arte. Con el paso de los años, evidentemente las cosas cambian, y nosotros con ellas. Hay películas hijas de su tiempo, que representan a la perfección la época en la que se hicieron, aunque fuera de ahí casi pierden su valor. Hay otras que pierden según avanzan los años, y por supuesto, hay otras que ganan enteros, a las que el paso incólume del tiempo no les hace el más mínimo daño sino que las mejoran. Películas atemporales. Lo mismo le ocurre a ciertos modos de hacer cine. Hay directores o autores cuyo momento ha pasado, y no me refiero al éxito, sino a que su forma de hacer películas queda totalmente desencajada cuando se estrenan.

Recuerdo a principios de los 90, cuando Hal Hartley estaba de moda, y sus films tenían cierta repercusión en circuitos cinéfilos, críticos, y por supuesto, festivales. Películas como ‘Trust’ o ‘Amateur’ estaban en boca de muchos, y sus trabajos eran casi siempre recibidos con los brazos abiertos. Pero de repente, y sin saber porqué, los distribuidores dejaron de traernos sus films, a pesar de que Hartley no ha dejado de trabajar todos estos años. Bueno, por lo menos hasta el 2006, que es el año de producción de ‘Fay Grim’ (sí, otra película que nos llega con más retraso que un vuelo de Iberia).

‘Fay Grim’ es una secuela de ‘Henry Fool’, de la que ya no se acuerda ni Dios, ahora centrada en el personaje de Fay, la cual viaja por medio planeta, a lo James Bond, intentado averiguar qué se esconde tras la misteriosa muerte de su marido, el cual escribió hace años sus memorias, un delirio de libro, que en realidad contenía información secreta de vital importancia para el gobierno americano. Y es que el marido de Fay era probablemente un espía que sabía demasiadas cosas, las justas y necesarias para poner en peligro la seguridad de los Estados Unidos.

¡Vótalo!

Editores 0

Comunidad 0

Actividad de la comunidad