¡No seas tan británico!
-Sally Bowles
Decía Francis Ford Coppola, no recuerdo ahora mismo cuándo ni dónde, aunque sé que lo dijo, y estoy de acuerdo con él, más que nada porque las reglas están para algo, que el cine musical, en sentido estricto, es aquél cuya trama no puede comprenderse sin las canciones, ya que éstas cuentan la historia musicalizada. Ahora bien, también creo que las reglas están para romperse, con el necesario ingenio, y ‘Cabaret’ es buena prueba de ello, pues la historia podría entenderse perfectamente sin los números musicales que las chicas y el genial maestro de ceremonias llevan a cabo sobre el escenario del Kit Kat Klub, pero faltaría el punto de vista que esas mismas canciones aportan, esa ironía que complementa la historia, o sencillamente ese juego de contrastes servido con el prodigioso montaje de David Bretherton entre la cruda realidad exterior y el salvaje libertinaje del interior.
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