Luis Tosar

Daniel Monzón es un ser bastante inteligente. De pedante crítico cinematográfico se pasó a excelente director de cine, sumando un elemento a tan estimable y maravillosa profesión: cultura por el medio. Si de algo puede presumir Monzón es de ser un empedernido cinéfilo que conoce muy bien el Cine, sobre todo su historia, sabiendo aplicar esos conocimientos a sus trabajos como realizador, con la excepción de ‘La caja Kovak’ que resultó ser el único tropiezo de su filmografía. Tanto ‘El corazón del guerrero’, como ‘El robo más grande jamás contado’ —para quien esto suscribe su mejor película—, como la presente, son películas que destilan cinefilia por los cuatro costados, con muchísimas referencias al cine clásico, y lo más llamativo de todo, realizadas como si se tratase de films estadounidenses, sobre todo en la forma.

Una de las principales característica de Monzón como cineasta, algo de lo que también puede presumir Alejandro Amenábar, por poner sólo un ejemplo, su cine está libre de complejos y prejuicios. Filma sus películas para todo el mundo, sin tener en cuenta fronteras y nacionalidades. Da igual que estén desarrolladas en España, ya sea en un museo o una cárcel, son historias universales que pueden ser disfrutadas por cualquiera. Ésa es la gran virtud de los guiones de Monzón, y además suele sacarles provecho, aunque en este caso, no me parece que nos encontremos ante esa genialidad que todos proclaman.

Antes de nada no quiero ser mailinterpretado. ‘Celda 211’ me parece una buena película, muy por encima de la media de lo que suele salir de nuestra pobre fábrica de sueños, un soplo de aire fresco a tantas y tantas mediocridades patrias, que prácticamente parecen clones las unas de las otras. Pero de ahí a proclamarla como el peliculón que intentan colarnos —sobre todo cierta parte de la crítica de este país, a la que le gusta venderse—, hay un gran trecho. Sinceramente creo que se está exagerando muchísimo con ‘Celda 211’, y lo cierto es que tiene su lógica. Hablamos de un film carcelario en toda regla que podría competir si ningún tipo de rubor con muchos de los productos de evasión que salen de tierras americanas. Es tan entretenida como la que más, su ritmo es impecable, las interpretaciones casi soberbias, pero no hablamos de una gran película. Y para el que esto suscribe, debería serlo, deberíamos estar ante el film español del año, ante una de las películas del año.

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