Paul Rudd

‘Te quiero, tío’ (‘I Love You, Man’, John Hamburg, 2009) podría emparejarse con la última película de Kevin Smith, ‘¿Hacemos una porno?’, por el hecho de que ambas películas utilizan en otro contexto el esquema de la comedia romántica, ése que ya no escriben los guionistas, sino un ordenador que los hace en serie y luego lo aplican a los doscientos millones de comedias yanquis que nos invaden todos los años, y eso que hablamos probablemente del género más difícil de hacer (entre otras cosas porque hay que tomárselo muy seriamente, aún tratándose de la comedia más desternillante que se haga).

Las dos películas intentan aportar algo de frescura a un género tan manido que ya no da más de sí (nota: realizar un post sobre los géneros y lo que éstos pueden ofrecer o no). En el film de Smith el contexto es la filmación de una película pornográfica, lo que hacía creer que se trataba de algo novedoso. En el film de Hamburg, el mencionado esquema se utiliza en el contexto de una historia de amistad masculina, recorriendo todos y cada uno de los tópicos que el género ha dado en toda su existencia.

‘Te quiero, tío’ (por fin un título español en condiciones, respetando el espíritu del original) ha sido escrita y dirigida por John Hamburg, hasta ahora casi siempre asociado a Ben Stiller. Para él escribió parte de los guiones de la saga de los Fockers, cuya tercera entrega está en fase de preparación, y también le dirigió en ‘Y entonces llegó ella’ (‘Along Came Polly’), film de escasa relevancia, debido a su tambaleante tono, por culpa de lo cual uno nunca sabe a qué juega realmente la película. ‘Te quiero, tío’ es más concreta, un poco mejor, aunque no demasiado. En realidad, por mucho que intente disfrazarse, el film es lo que es, una vulgar comedia romántica, en la que no faltan chistes (algunos buenos, la mayoría no tanto), y con dos amigos en lugar de una pareja de enamorados.

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