El 1 de enero se estrena ‘City of Ember: En busca de la luz’ (‘City of Ember’), una película dirigida por Gil Kenan e interpretada por Saoirse Ronan, Harry Treadaway, Tim Robbins, Bill Murray, Martin Landau y Mackenzie Crook.
La película nos sitúa en un supuesto mundo postapocalíptico que consiste en una pequeña ciudad donde los habitantes viven con costumbres arcaicas a pesar de que cuentan con un mínimo de electricidad. El generador que abastece a todo Ember está comenzando a fallar y, sin embargo, no se hace nada para buscar una nueva fuente de energía o para encontrar la salida. Sólo Lina Mayfleet hará algo al respecto tras encontrar en su casa una caja que guarda la clave para escapar de la absurda civilización que se ha creado bajo tierra.
Si dijésemos que ‘City of Ember: En busca de la luz’ es una película para niños y adolescentes y que todos los defectos que voy a achacarle más adelante se deben a eso, estaríamos insultando a cualquier persona menor de veinte años con la implícita afirmación de que a esas edades las capacidades analíticas o la inteligencia aún no están del todo desarrolladas. Quiero decir que una cosa es que la película no entre en complicaciones para gustar a cualquier sector de los espectadores y otra muy diferente es esta simplicidad rayana en lo ridículo. Quiero decir, más allá aún, que no recomendaría el film ni a los más pequeños. Incluso puede que al contrario: podría recomendarlo a los adultos muy amantes de la estética y la bella fotografía –o de determinado tipo de intérpretes— antes que a jóvenes que quieren encontrar una aventura con la que identificarse y entretenerse durante un rato.
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