Vincent Cassel

En principio, parece obvio que lo más importante en un festival de cine es, pues eso, el cine; que la programación esté repleta de títulos atractivos, interesantes, firmados por los mejores directores o muy prometedores debutantes. Pero cada vez tengo más claro que en realidad todo esto es algo secundario. Para los organizadores lo fundamental, ante todo, es que se hable del festival. Es lo más importante, que los medios hablen, que haya ruido (famosos, polémica, reseñas en todas partes). ¿La cosecha ha sido mala y se han traído muchas películas mediocres? ¡No pasa nada! Se camufla, se adorna, se retuercen las palabras, se busca la peculiaridad, y se justifica todo. Mucha gente se cree cualquier cosa si está bien escrito.

Así que la misión es atraer a la prensa. La polémica funciona muy bien como cebo, ya hemos visto el caso de ‘A Serbian Film’, pero hay algo más fácil y a lo que puedes recurrir durante más días: los famosos. Lo sabéis bien, al final lo que importa, de lo que se habla en los medios, no es de lo que se ha visto en un festival, sino de quién ha ido (y cómo ha ido, alimento para las hienas de la prensa y la televisión). Al igual que el año pasado, la jornada más animada de Sitges 2010 estuvo protagonizada por la visita de un actor de la saga ‘Crepúsculo’; Kellan Lutz se paseó por el festival con la excusa de la presentación del DVD de ‘Eclipse’. Así funciona esto. Cabe señalar que también estuvieron Joe Dante o Tom Savini (sin trabajo nuevo bajo el brazo), pero hubo otros invitados cuya presencia no tuvo mucho sentido, al margen de para llamar la atención de los medios.

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