Vincent Gallo

Además de protagonizar otra de las proyecciones venecianas, ‘Essential Killing’, de Jerzy Skolimoswki, Vincent Gallo presentó ayer a concurso ‘Promises Written In Water’ («promesas en papel mojado»), que ha dirigido tras siete años alejado de la silla de tijera. Pero no sólo dirige: el montaje, el guión, la producción y hasta la música son del propio Gallo. Los 70 minutos de duración lo muestran prácticamente sólo a él. Es decir: se trata de un ejercicio de egolatría, del cacareo de un Gallo que suspendió las ruedas de prensa y no incluyó material ni sinopsis en los catálogos para mantener la imagen de excentricidad que, tras la fugaz aparición de Phoenix, parece que se está convirtiendo en la tónica de esta 67ª Muestra de Venecia.

Gallo trata de mostrar en ‘Promises Written In Water’ temas profundos como la despedida, la muerte, la tristeza, el amor y las relaciones. Sin embargo, se comenta que fracasa en todas sus ambiciones, ya que las imágenes en blanco y negro y los escasos diálogos, en vez de parecer un ambicioso cine artístico, parecen impostadas y pretenciosas. Y no queda claro qué quiere mostrar exactamente con su película. Por lo tanto, el film fue recibido con algunas risas e incluso abucheos durante su primera proyección en el Festival de Cine de Venecia. Su anterior película, ‘The Brown Bunny’ —a la cual pertenece la imagen precedente—, fue calificada como «la peor película jamás seleccionada a concurso» en Cannes 2003, donde recibió más abucheos que la actual.

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