No es un don, es una maldición…
(George / Matt Damon)
Resulta curioso que ‘Más allá de la vida’ (‘Hereafter’, 2010), la nueva película de Clint Eastwood, haya llegado a nuestras carteleras poco después que ‘Camino a la libertad’ (‘The Way Back’, 2010), lo último de Peter Weir. Ambos trabajos despertaron una lógica expectación hace tiempo, viniendo firmadas por dos de los mejores cineastas que hay ahora mismo, pero finalmente han provocado poco ruido, cosechando, en general, una triste indiferencia. A mí, sin embargo, me han dejado muy gratas sensaciones; estoy seguro que recibirán mejor trato con el paso de los años, pues me parecen dos películas de gran factura, desbordantes de talento y sensibilidad, con imágenes e interpretaciones de altura, lo que matiza sus defectos (que los tienen). La inmensa mayoría de lo que vemos se olvida enseguida, solo unas pocas obras se quedan en la memoria, y tras repasarla y discutirla, llegamos a la extraña conclusión de que nos gustan incluso más con el paso del tiempo. Me pasó con la nueva de Weir, y poco después con la de Eastwood.
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