Hace poco os hablaba de ‘La Bestia Humana’, adaptación del gran Jean Renoir de una novela de Émile Zola. Por segunda vez en su carrera, Fritz Lang realiza una segunda versión de un film firmado por el maestro francés, la primera fue ‘Perversidad’, revisitación de ‘La Golfa’. A pesar de que los dos films se parecen muchísimo, Lang se aparta totalmente del anterior, llevando la historia a su terreno, logrando una película típica de su director donde su particular universo hace acto de presencia de la mejor de las formas.
Un hombre que regresa de la Guerra de Corea a su puesto de trabajo en una empresa de ferrocarriles, se enamora de la mujer de su jefe, la cual oculta un terrible secreto junto con su marido, Obsesionado con ella, se dejará convencer por la misma para deshacerse de la parte molesta, el marido, y poder estar con ella sin ningún tipo de preocupación.
Mientras Renoir se centraba más en el personaje principal interpretado por Jean Gabin, Lang se centra en el matrimonio, concentrando en ellos toda la fuerza dramática de la historia, la cual toma una nueva dimensión en manos del genial director. Estamos ante un melodrama de altura, como los que tan bien solía hacer Hollywood, pero también estamos ante una cinta de cine negro, terreno en el que Lang sabía moverse bastante bien. No es casual que Glenn Ford y Gloria Grahame fueran los protagonistas de su anterior film, la imprescindible ‘Los Sobornados’, con la que obtuvo tan buenos resultados que pensaron que repetir no era mala idea. Y por mí que hubieran repetido las veces que hiciera falta, porque los resultados vuelven a ser sensacionales.
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