Y llegó el momento de hablar de la mítica productora británica Hammer, que por sí sola ya merecería un estudio por haber aportado al género fantástico lo que la Universal aportó unos cuantos años antes en títulos ya míticos protagonizados por actores como Bela Lugosi o Boris Karloff, y dirigidas por realizadores tan prestigiosos como James Whale o Tod Browning. A partir de los 50 esos nombres empezaron a ser sustituidos en cierto modo por otros que alcanzarían la misma fama. Peter Cushing, Christopher Lee, Terence Fisher, Freddie Francis o Roy Ward Baker, entre otros, tienen su lugar en el corazón de cualquier cinéfilo amante del terror y las emociones fuertes. ‘Drácula’ (‘Horror of Dracula, 1958, Terence Fisher), junto a ‘La maldición de Frankenstein’ (‘The Curse of Frankenstein’, 1957) y ‘El perro de Baskerville’ (‘The Hound of the Baskervilles, 1959) se convirtieron en los primeros grandes éxitos de la Hammer y nos dieron a conocer a un realizador que también merecería un estudio para él solo, muy por encima de sus compañeros en la productora.
Fisher revolucionó completamente el género con su adaptación de la novela de Bram Stoker. En un principio se planteó hacer la misma operación que Browning en su mítico film, adaptar en realidad la obra de teatro que se inspira en la novela, pero la Universal salió al paso advirtiendo a la Hammer que los denunciarían por plagio. Se encargó entonces a Jimmy Sangster un libreto en el que realizase algunas variantes con respecto a la historia original, también se cambió el título de ‘Dracula’ por el de ‘Horror of Dracula’. Tal vez quiso la providencia que fuese así pero gracias precisamente a rehusar hacer lo que tenían pensado hacer en un principio todos salimos ganando, pues nos hallamos ante la mejor plasmación en pantalla sobre tan fascinante personaje, con permiso del ‘Nosferatu’ de F.W. Murnau.
El guión de Sangster es un prodigio de síntesis con respecto a la novela de Stoker. Sabiendo que el espectador conoce de sobra la historia proporciona una serie de cambios que hacen que el éste tenga quizá una participación más activa con una trama que resultándole familiar proporciona altas dosis de originalidad y novedad en un film que no las tenía todas consigo para resultar brillante en ese aspecto. Para empezar Fisher se adelanta a los que tres años después haría Alfred Hitchcock en su laureada ‘Psicosis’ (‘Psycho’), quitando el protagonismo al personaje que creemos central. Allí era el personaje interpretado por Janet Leigh, en cuyo destino final tiene mucho que ver cierta famosa ducha. Aquí es Jonathan Harker, que acude al castillo de Drácula para convertirse en su nuevo bibliotecario. Gracias al diario que escribe, y que es recitado por una nada molesta voz en off, nos enteramos de que Harker conoce la condición vampírica del conde Drácula y ha acudido allí para terminar con su reinado de terror.
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