Quizá pensaba el lector de estas páginas que cuando anuncié el ciclo de cine mudo —en el que espero en las líneas de comentarios su principal característica— que empezaría el recorrido por un film famoso, alguno firmado por Fritz Lang, D.W. Griffith o S.M. Einsenstein. Y en verdad esa era mi intención, pero cuando me disponía a revisar una de esas obras tan lejanas en el tiempo, me decidí instintivamente y en última hora a elegir un film no tan conocido como otros, y cuyo conocimiento corre el peligro de caer en el olvido. Si podemos ignorar con facilidad films importantes de reciente cosecha, ¿qué ocurre entonces con aquellos de idéntica suerte pero realizados en los orígenes del cine? La memoria, mucho más importante que la historia, decide.
Por eso mismo, y porque hablar de personalidades cinematográficas que encontramos hasta en la sopa puede ser una pérdida de tiempo, he creído oportuno empezar este largo ciclo haciendo hincapié en la importancia de no olvidar títulos imprescindibles del cine, y en la medida de los posible acercar al cinéfilo inquieto una serie de obras que a muchos les será difícil asimilar. Que el cine tenga poco más de 100 años de vida no deja de ser chocante si comparamos su edad con lo mucho que ha cambiado en todo ese tiempo, afectando a sus formas de disfrute. ‘El estudiante de Praga’ (‘Der Student von Prag’, Stellan Rye y Paul Wegener, 1913) es una firme prueba de ello.
La película es la ópera prima del actor Paul Wegener, sobre todo conocido por su gran aportación al cine fantástico y/o de terror con títulos como ‘El golem’ (‘Der Golem, wie er in die Welt kam’, 1920) codirigida con Carl Boese, y de la que ya hablaremos en su momento. La que hoy nos ocupa no fue tan prestigiosa como la citada, en opinión del que suscribe una verdadera injusticia, pero ya sabemos que la historia a veces está escrita por aquellos que quieren manejarla a su antojo. Adapta un poema de Alfred de Munset y una historia de Edgar Allan Poe, con guión escrito por Hanns Heinz Ewers, y que conocería dos versiones más, la tercera ya en el cine sonoro.
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