Excepto algunos comentarios aislados, la mayoría de la critica y de los seguidores del director, consideraron su ‘Fuego camina conmigo’ el punto más bajo, creativamente, de toda su filmografía. Con el éxito de ‘Twin Peaks’ a nivel mundial, algunos llegaron a vaticinar el colapso artístico total de Lynch y su posible traición para convertirse en un director “mainstream”. Pasaron cuatro años para que Lynch contestara las dudas (lógicas) del personal a su manera: con una nueva película. Y la nueva película, por título ‘Lost Highway’, terminaría de convencer a muchos de la rareza incurable y esnobismo de Lynch, y a otros de su genio vanguardista inimitable.
Inclasificable, erótica, siniestra, extrañamente serena, también engañosamente frenética, alucinada y alucinante, gótica, la séptima realización de Lynch significa pasar de la cuarta marcha (‘Terciopelo azul’) y de la quinta (‘Corazón salvaje’), para alcanzar la sexta, completando esa trilogía de sexo, gangsters, fuego y coches que en oposición a la luminosa trilogía anterior (‘Eraserhead’, ‘El hombre elefante’, ‘Dune’) nos dibuja un mundo sombrío y violentísimo que, ahora, es un viaje alucinante al fondo de la mente, sin concesiones y sin vuelta atrás.
Lynch había leído las palabras “lost highway” en la novela de Barry Gifford (cuya novela ‘Sailor & Lula’ había dado lugar a ‘Corazón salvaje’ como ya hemos comentado) ‘Night People’, y enseguida le propuso al escritor llevar a cabo un guión juntos. Reunidos en la mesa de trabajo, hicieron lo que vulgarmente se conoce como “tormenta de ideas”, pero a ninguno de los dos le gustó las ideas del otro. Al final escribieron una historia parecida a la primera, que no les había gustado nada, con similitudes pero amplias diferencias, y llegaron al núcleo central de la futura película: los celos.
Editores 6,7
Comunidad 8,5