Ayer se estrenó en nuestro país el primer bombazo de taquilla del año, la adaptación del best-seller juvenil ‘Los juegos del hambre’ (‘The Hunger Games’), un título muy esperado tanto por los fans de la obra de Suzanne Collins como por los que entienden el cine únicamente como entretenimiento y espectáculo. También la veremos tarde o temprano los que no nos perdemos nada que se enmarque en el maltratado género de la ciencia-ficción y los que sientan curiosidad por saber qué hay detrás de este fenómeno popular que ya lleva recaudados más de 530 millones de dólares en todo el mundo. Si no te encuentras en ninguno de estos grupos, y esa película te interesa tanto como correr detrás de unas palomas, hay otras novedades muy diferentes, el problema ya puede estar en la verdadera oferta cinematográfica de tu localidad. Me refería a este asunto cuando os hablé de ‘El exótico Hotel Marigold’ (‘The Best Exotic Hotel Marigold’); la variedad de la cartelera deja mucho que desear, sobre todo si no vives en Madrid o Barcelona. Pero si tienes la suerte de que haya caído una copia en alguna sala cercana (yo pude verla en el FICC), por mi parte te recomiendo ir a ver la japonesa ‘Kiseki (Milagro)’.
‘Kiseki’ (2011) es el nuevo trabajo del realizador Hirokazu Kore-eda, del que afortunadamente están llegando a España todas sus últimas películas, gracias al prestigio que aporta ser uno de los creadores favoritos de los festivales. Su obra más reciente (tiene otra en camino) entusiasmó en el certamen de San Sebastián y se la calificó como favorita para alzarse con la Concha de Oro, si bien al final tuvo que conformarse con el galardón del jurado al mejor guion. Fue un palmarés polémico el del año pasado, y la decisión de recompensar el guion de Kore-eda resulta extraña, solo tiene sentido como una manera de reconocer el talento del cineasta japonés, más que como un sincero premio a su trabajo como escritor en ‘Kiseki’. Y es que si algo flojea en la película es precisamente el guion, el escaso desarrollo de una historia que, tal como está plasmada, no merecía una duración que se extiende hasta las dos horas. Cuesta seguir con atención el transcurso de la narración, hay escenas que se sienten caprichosas, prescindibles, y otras se alargan en exceso, por lo que, igual que lo recomiendo, aviso que no se trata de un plato para todos los paladares. Dicho eso, Kore-eda compensa con creces sus defectos como guionista con su talento para el retrato de lo cotidiano, la familia y la infancia, ofreciendo una película personal, diferente y conmovedora.
La historia de ‘Kiseki (Milagro)’ gira en torno a la vida de dos niños (a los que dan vida los hermanos Koki y Ohshiro Maeda), hijos de un joven matrimonio divorciado (interpretados por Nene Otsuka y Joe Odagiri). El mayor de los hermanos, Koichi, vive con su madre y sus abuelos en Fukuoka mientras que el pequeño, Ryunosuke, se quedó con su padre en Kagoshima. Han pasado seis meses separados y Koichi solo piensa en que sus padres se reconcilien, en que la familia vuelva a estar unida. Nada parece indicar que tal cosa pueda llegar a producirse, los adultos no parecen echarse de menos, incluso Ryunosuke lo ve complicado, pero él no pierde la esperanza. Un día Koichi oye un rumor relacionado con la apertura de una línea de tren que une las dos ciudades; en el colegio se habla de que si uno se sitúa delante del punto exacto donde ambos trenes se cruzan, y expresa un deseo, éste se cumple. Ingenuamente el chico cree haber encontrado su oportunidad, así que, con la ayuda de su hermano y los amigos de ambos (que tienen en mente sus propios deseos), comienza a trazar un plan perfecto. Deben reunir dinero, buscar buenas excusas para esquivar a los mayores, preparar todo lo que puedan necesitar durante el viaje y llegar a tiempo para presenciar el momento preciso que pueda hacer realidad el milagro.
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