Aterriza como puedas

Agradezco que hayáis elegido para la crítica a la carta de esta semana ‘Aterriza como puedas’ (’Airplane!‘, 1980), de Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker. Es una de las películas con las que más disfruto y me he alegrado de comprobar que no ha perdido con el tiempo y no me refiero a que los avances estéticos no la hayan dejado antigua, sino a que al verla con mucha más edad no la he encontrado menos divertida.

Habré visto incontables veces ‘Aterriza como puedas’ y no me canso de ella. De hecho, tiene tanto contenido, tantos chistes, tanta frecuencia de absurdos que es preferible verla más de una vez porque con una sola no da tiempo a asimilarlo todo. Lo que más me sorprende es que las primeras veces que vi esta película sería tan pequeña que, no solo no entendería los referentes a los cuales se parodia –ni siquiera había visto ‘Fiebre del sábado noche’, mucho menos ‘Aeropuerto‘–, sino que no pillaba la mayor parte de las bromas subidas de tono y tampoco muchos de los juegos de palabras que inevitablemente se pierden con la –por otro lado meritoria y brillante– traducción. Y, a pesar de eso, me desternillaba con el film como con ningún otro. Y supongo que así nos ocurre a toda una generación.

‘Aterriza como puedas’ aúna el humor absurdo y los dobles sentidos, con la parodia –tanto al cine de catástrofes como a todo tipo de cine, publicidad y audiovisual en general–. No deja fuera el humor escatológico o sexual de un grado bastante relajado, cierto humor negro y tal vez social, así como alusiones a cuestiones coyunturales, donde se podría incluir el cameo de Kareem Abdul-Jabbar. Con una intención más analítica que celebratoria, podríamos llegar a preguntarnos por qué funciona tan bien un humor que, en apariencia y quizá fuera de contexto, está casi siempre basado en chistes que podríamos llamar malos.

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