Recientemente, con motivo de un trabajo para la facultad, sobre comunicación persuasiva, revisé ‘Gracias por Fumar’, la primera película de Jason Reitman, más popular ahora por su segundo film, ‘Juno’. A diferencia de lo que pensé cuando la vi en el cine (se estrenó en España en septiembre de 2006), sigue resultando (ácidamente) divertida, inteligente y contundente en un segundo visionado. Revisaré ‘Juno’ uno de estos días, a ver si pasa lo mismo, porque me pareció una exageración que estuviera nominada al Oscar como mejor película; bueno, también me lo pareció sobre las otras, exceptuando ‘No es País para Viejos’ (que en todo caso creo que no merecía ser elegida mejor película del año, como ya dejé claro en varias ocasiones anteriormente).
‘Gracias por Fumar’ (‘Thank You For Smoking’, 2006) nos presenta centra en Nick Naylor, el portavoz o relaciones públicas de las poderosas compañías tabacaleras. Cuando desde el senado se intenta poner una pegatina en las cajetillas, señalando el tabaco como veneno, Nick propone como solución acudir a Hollywood y recuperar el prestigio de los cigarrillos. Al mismo tiempo, intentará estrechar lazos con su hijo Joey, al que cada vez ve menos.
Por tanto, el protagonista tiene dos frentes o dos grandes conflictos principales: su polémico trabajo, donde es el mejor pero debe demostrarlo ante un grave peligro para su empresa (poner “veneno” en cada cajetilla de tabaco), y su problemática vida privada, Nick está divorciado y tiene un hijo al que está perdiendo poco a poco. Ambas vías se cruzan constantemente y ofrecen al protagonista numerosas posibilidades de demostrar su talento. Y su talento es la palabra. Afortunadamente, aunque haya mucho diálogo, mucho discurso y mucha palabrería barata, ‘Gracias por Fumar’ no resulta pesada ni aburrida en ningún momento, todo lo contrario.
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