La semana pasada recomendaba una película francesa porque se trataba de una de las propuestas más extrañas que me había echado a la cara en mucho tiempo y, entre otras cosas, ese soplo de aire fresco supuso que gozase el film.
Sin embargo, en esta ocasión, dentro aún del cine francés, de lo que vengo a hablar es de un producto canónico, que sigue esquemas y fórmulas sin más. A pesar de ello, ‘Los seductores’ (‘L´arnacoeur’, 2010) funciona, que ya es decir. Una película que se aleja de todo lo esperable cuenta con su peculiaridad como virtud y quizá no necesita mucho más. Pero otra que haga lo de siempre, lo que los espectadores han visto infinidad de veces, tendrá que estar engranada a la perfección par conmover, entretener o hacer reír, ya que no puede echar mano del aliciente de la sorpresa.
Pascal Chaumeil dirige esta historia que no se declara como un remake, pero que cuenta con predecesoras de similar argumento y de parecido título, tanto en nuestra traducción como en su «rompecorazones» original —sí se ha hablado de posible revisión norteamericana—. En ella, un equipo profesional se encarga de romper relaciones a cambio de dinero, para lo cual el protagonista cuenta con frases y gestos ensayados que conquistan a la parte femenina de la pareja hasta hacerle ver desperdiciará su vida si continúa con su prometido.
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Me ha robado alguna sonrisa que otra, por ello me parece una buena película.