Margueritte: “Soy fruto de una historia de amor. ¡Como todo el mundo!”
Germain: “No, no como todo el mundo…”
Cuando el pasado viernes comentaba los estrenos de la semana, tuve que imaginar qué podíamos esperar de la francesa ‘Mis tardes con Margueritte’, y dije que en el mejor de los casos hallaríamos una tierna historia sobre dos personajes que mejoran sus vidas gracias a su encuentro; por el contrario, si los actores no estaban inspirados y el director no daba con el tono, podría ser un gran aburrimiento. Afortunadamente, resultó más acertada la primera predicción. Al menos, es lo que yo he encontrado, que en esto del cine, por más que lo nieguen los “opinadores objetivos”, juega mucho la percepción individual, que a menudo se ve influida por elementos externos al film (la sala, la compañía, el cansancio, la salud). Tengo entre los borradores un artículo sobre este tema, así que podemos aparcarlo para más adelante.
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