Una de las principales modas de los últimos tiempos entre las grandes producciones hollywoodienses es el llevar a la gran pantalla las aventuras de algún superhéroe nacido en el cómic. Las diferencias son más o menos palpables en función del personaje en cuestión y del acercamiento que la productora quiera ofrecer, pero lo habitual es empezar mostrando la forma en que una persona corriente adquirió habilidades especiales para luego ir luchando contra los enemigos que vayan surgiendo. Y si hay suerte sale una buena película, o al menos un entretenimiento decente con el que pasar el rato.
No obstante, yo siempre he unido mentalmente el concepto de superhéroe con el hecho de tener algún tipo de poder sobrehumano, y es ahí donde surgen las primeras diferencias, ya que siempre he resistido a considerar a Batman como tal. Soy consciente de que es una diferenciación discutible, ya que todos los gadgets con los que cuenta le sitúan casi al nivel de los demás, pero también le convierten en una versión de lujo de MacGyver. ¿A qué viene todo esto? Pues al hecho de que ‘Super’, la película que ahora nos ocupa, tiene a la figura del superhéroe sin poderes como el eje central de la historia.
No es que ‘Super’ nos descubra nada nuevo, ya que el cine ha tenido varios acercamientos, siendo ‘El protegido’ y ‘Kick ass’ (sí, soy consciente de que esta última también toma un cómic como base. De hecho, el cómic es infinitamente mejor que su versión cinematográfica) los casos más destacados. Sin embargo, ‘Super’ apuesta abiertamente por un tono de comedia que coquetea en ocasiones con la parodia, pero evitando en todo momento caer en ello con constances virajes hacia el humor negro. También desmonta varios aspectos discutibles sobre la figura del superhéroe como lo discutible de sus motivaciones (¿Qué pasaría si un superhéroe es tan estricto que castiga cualquier tipo de mal acción?), lo excesivo de sus métodos (¿Cuál es el castigo más adecuado para alguien cuya afrenta ha sido colarse en una larga cola?) o lo raro que puede resultar la figura del acompañante (no han sido pocos los comentarios a lo largo del tiempo sobre una presunta relación sexual entre Batman y Robin), pero nunca llega a apostar del todo por esa vía. Y, por último, el gore es algo habitual en ‘Super’, lo cual da cierta sensación de incomodidad a algunas escenas, ya que aquí no se utiliza como una forma de exageración tal y como sucedía en ‘Kick ass’, sino que busca reforzar la vertiente realista de la historia.
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No está mal, pero me sigo quedando con `Kick-Ass´.