“Ya que la amas, lo dejaré, pasar. ¡Por esta vez! Dilo de nuevo, y dejaremos de ser hermanos”
- Tristan Ludlow
No, no sería bueno que antes de entrar en materia le diesen al play del vídeo de más arriba, así que lector, te rogaría que apartases el puntero de allí. Lo mejor, lo más justo, sería empezar hablando de lo que es el melodrama. Como todo el mundo sabe (o casi todo el mundo), la expresión une dos términos: el drama, que sería ese género sobre la vida real, cotidiana, con sus miserias y sus alegrías; y la melodía, que es una composición en la que se desarrolla un tema. Unidos, forman el melodrama, ese tipo de película en el que las pasiones y los conflictivos son más intensos, más dolorosos y más trágicos que en la vida real. Hay poquísimos melodramas de altura, y muchísimos manipuladores o salidos de tono. Y es que en el melo cabe casi todo, o muchos géneros se alimentan de sus acordes para enfatizar o atrapar al espectador. ‘Leyendas de pasión’, cuarta realización de Edward Zwick, intenta ser un melodrama de altura, lo busca tan desesperadamente, y fracasa de una manera tan estrepitosa, que lo que más conmueve en ella, por desgracia, son sus nobles intenciones y sus desastrosos resultados.
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