Es curioso como funcion la distribución en nuestro país. Una película que ya viene precedida de haber sido un fracaso en los USA, van y la estrenan el mismo fin de semana que ‘Los Simpson’, para que nadie se fije ya en ella. De nada vale que venga interpretada por Eric Bana, Drew Barrymore y Robert Duvall, y que además sea un intento de luchar contra el cine frenético actual. Entonces ya se está cavando la tumba ella sola. Pero si además de todo eso, la película no tiene demasiado que contar, y encima está realizada sin alma, entonces el suicidio es completamente efectivo. ‘Lucky You’ narra la vida de un jugador de póker, totalmente arruinado que vive única y exclusivamente para el juego. Siempre se las ingenia para conseguir dinero, y a pesar de ser un excelente jugador es capaz de perderlo todo y volver a su casa vacía con las manos áun más vacías. De díficil relación con su padre, dos veces campeón mundial en un importante torneo, intentará inscribirse a dicho torneo para jugar la partida de su vida, aunque tenga que enfrentarse a su propio padre. Por el camino encontrará una tía con cara de tonta, que le ayudará en todo lo posible, incluído el amor.
Curtis Hanson, director que es capaz de lo mejor con films como esa impresionante obra maestra que es ‘L.A. Confidential’, y de lo peor con esa memez llamada ‘La Mano que Mece la Cuna’, y apoyándose en un guión del casi siempre excelente Eric Roth, realiza una puesta en escena totalmente impersonal y carente de fuerza. A pesar de que parece estar retratando la vida de un perdedor, visto desde varios puntos de vista, al que todo le sale mal, y se mete en lío tras lío sólo por su aficción al juego, realmente todo suena como muy light, como si su director no se hubiera atrevido realmente a hacer un estudio sobre el descenso a los infiernos del juego.
Por otro lado, maneja toda la película como si se tratase de un telefilm, dotándole de un estilo visual que apenas existe, y como muy seco y trivial, por así decirlo. El guión, que simplemente me parece su peor baza, está muy cogido por los pelos, y aunque sigue una evolución lógica, y predecible, en los personajes, no es lo suficientemente incisivo con ellos. Es ésta otra de esas películas en las que el espectador va por delante de ella, adelantándose a todas sus movidas, o mejos dicho, jugadas, como si se estableciera una partida de cartas entre la película y el espectador, donde éste último gana claramente y con una buena mano. Las relaciones entre los personajes de de lo peor de la película, ya que en algunas acierta, aunque no profundiza, como es el caso de Eric Bana y Robert Duvall, realmente lo más llamativo del film. Pero cuando se trata de relacionar al personaje central con cualquier otro personaje, el film patina considerablemente, y ya no hablemos de la increíblemente estúpida historia de amor, en la que uno jamás se cree que el personaje central pueda estar enamorado de un personaje tan vacío como el femenino.
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