El genial David Lynch cumple años hoy. Sesenta y tres para ser exactos. Y a modo de personal homenaje, quería aproximarme a sus trabajos cinematográficos menos conocidos, algunos cortos que evidencian la esencia y fascinante visión del polifacético artista. Una aproximación a su universo particular, habitado por pesadillas viscerales que ya se dejaban intuir desde sus balbuceantes comienzos en el arte cinematográfico.
David Lynch llegó al cine como un modo de expandir sus pinturas y dibujos. Quería darles movimiento y generar así más impacto visual. Así, se topó con una primera y rudimentaria cámara para darle vida a sus creaciones, para posteriormente encontrar en el celuloide una forma de expresión más intensa, completa y que lo convertiría en el admirado y venerado cineasta de la actualidad.
Sus trabajos en el cortometraje son variados, desde sus comienzos toscos pero impactantes, en los que ya se aprecia el común denominador de sus historias, hasta trabajos de encargo en los que saca el máximo partido a sus obsesiones y fascinaciones. La importancia del sonido, del plano cuidado, de las imágenes subyugantes de sus trabajos en el largo como en ‘Cabeza borradora’, ‘Terciopelo azul’ o ‘Mullholand Drive’, ya se anticipan en sus inicios con algunos cortos que bien merecen experimentarse. Vamos a repasar algunos, como forma de aproximarnos al fascinante y peculiar universo lynchiano.
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