Según cuenta el propio Frank Miller, cuando le ofrecieron encargarse de llevar ‘The Spirit’ al cine, en un primer momento se negó. Pensó que sería imposible hacer justicia a la obra del maestro Will Eisner. Pero poco después (tres minutos dice) cambió de opinión y se hizo con el proyecto, impidiendo que otro pusiera sus manos en una obra que admira tanto. En su momento, pensamos que todo esto sería una garantía, que Miller realmente iba a preocuparse por hacer una película respetuosa y digna. Nos equivocamos.
En realidad, vuelta a leer, esa anécdota parece una broma. Una sin gracia, como todas las que hay en ‘The Spirit’, la inclasificable ópera prima de un señor que ha dado tantas alegrías al mundo del cómic. Tras despreciar el mundo del cine, Robert Rodriguez mostró a Frank Miller que sus historias podían quedar estupendamente en la gran pantalla. ‘Sin City’ (2005), sin ser una maravilla, es una película muy interesante, diferente y con cierto encanto. Miller aprendió todo lo que pudo de Rodriguez y, tres años después, se atrevió a realizar su propia película. En mi opinión, una de las peores que se estrenaron en 2008.
‘The Spirit’ nos sitúa en Central City, la ciudad de Spirit, un héroe enmascarado que lucha contra el crimen, ayudando al departamento de policía. Bajo el antifaz se esconde Denny Colt, agente de la ley muerto en acto de servicio y devuelto a la vida de forma misteriosa; sólo el jefe de policía Dolan conoce su verdadera identidad. Por otro lado tenemos a Octopus, un criminal dispuesto a todo por dominar el mundo, el mayor enemigo de Spirit y con el que comparte la misma capacidad de resistencia ante heridas y balazos.
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