Lawrence Kasdan

Vamos hoy con una de esas listas que tanto nos gustan hacer a todos de vez en cuando, y lo hacemos con una muy adecuada para combatir estos días tan fríos: Diez polvos cinematográficos a recordar, y dado que la censura se encargó durante mucho tiempo de que los actores no enseñasen carne —nota mental: hacer un post sobre diez polvos sugeridos en el cine clásico—, la cosa queda reducida a películas relativamente reciente. Como siempre ni son todas las que están, ni están todas las que son, es mi top particular, y evidentemente hay razones muy personales en la elección, que por primera vez será del agrado de todos. Sin ningún orden en concreto.

‘Instinto básico’

La magistral película de Paul Verhoeven está llena de escenas sexuales, u algún que otro plano muy explícito que ayudó a fomentar la fama mundial del film. Pero la gracia de la película está que que Verhoven no realiza un simple muestrario de sexo, éste tiene una poderosa presencia en la trama y alcanza dimensión dramática. Un policíaco que rememora a Hitchocock y que dentro de su juego, comienza con la máxima de Cecil B. DeMille: una película debe comenzar con un terremoto y de ahí hacia arriba. Mi polvo preferido es el del inicio, de sangrienta culminación. Si eso no es atrapar al espectador, con el gran Jerry Goldsmith de fondo, no sé lo que es.

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