Mike Leigh es un director que nos tenía acostumbrados a plasmarnos la verdad delante de nuestras narices. ‘Secretos y mentiras’, una de las más altas cotas de su carrera, es un hermoso film de una dureza casi extrema. Director que no se anda con florituras ni concesiones de ningún tipo, ha sido capaz como pocos en el cine reciente de adentrarse en los recovecos del ser humano, siempre en el contexto de historias trágicas protagonizadas por hombres y mujeres de lo más corriente. En ‘El secreto de Vera Drake’ empezó a dar muestras de cierto cansancio, quizá temático, y tal vez por eso su última película se aparta considerablemente de lo que solemos encontrarnos en una cinta del cineasta británico.
‘Happy: Un cuento sobre la felicidad’ pretende ser todo lo contrario a algunos de los films mencionados, una especie de bálsamo a tanta y tanta desgracia personal de las gentes de a pie. Y todo visto a través de los ojos de un personaje femenino realmente peculiar, y que algunos se han apresurado a emparejar con el de Audrey Tautou en ‘Amelie’. Pero Leigh no llega ni de lejos a las excelencias del film de Jean Pierre Jeunet y tampoco creo que haya sido su intención. Aunque en realidad es difícil saber cuál ha sido en realidad su intención, ya que todo el film se tambalea de principio a fin, sin encontrar el camino adecuado, dejándonos con enormes dudas.
‘Happy: Un cuento sobre la felicidad’ versa sobre una joven profesora de primaria llamada Poppy que es todo alegría. Da igual lo que le pase a esta mujer, ella siempre tiene una sonrisa para todo el mundo. Un día, le roban la bicicleta con la que suele desplazarse a todos lados, y lo ve como una señal para sacarse el carnet de conducir. Le tocará un monitor un tanto malhumorado, de esos a los que da miedo decirles una sola palabra. Pero Poppy es mucha Poppy y con su vitalidad hará que cambien las cosas.
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