Alejandro Amenábar es un hombre privilegiado dentro de la industria del cine español. Sin duda, se ha ganado tales privilegios, muy superiores a los de cualquier otro cineasta de este país, se llame Almodóvar o de la Iglesia. Él juega en una liga varias galaxias por encima de ellos. Con cuatro películas, las cuatro rotundos exitazos de taquilla, que convencieron a amplios sectores de la crítica, y se alzaron con numerosos premios, este hombre puede, a día de hoy, hacer la película que le venga en gana.
Y en su afán por hacer cine de Hollywood, pero fuera de Hollywood, y en el de aunar cine de autor con cine comercial, hace ‘Ágora’, que el próximo viernes llega a las pantallas españolas, después de su tibia acogida en Cannes. De nuevo filma en inglés, después del taquillazo de ‘Los otros’. Habiendo indagado en miedos y en horrores, ahora cambia de tercio y se atreve con un extraño Peplum, género al que pretende otorgar de un estilo más realista, hablándonos de una mujer única. Mucha ambición para unos resultados tan pobres.
Un relato inconsistente
Editores 3,7
Comunidad 6,3