“Mira Danny, puedo soportar las balas, las bombas y la sangre. Y no quiero dinero ni medallas. Lo que quiero es que te cuadres ahí con tu amariconado uniforme blanco y me muestres un poco de jodida cortesía. Pidelo educadamente.”
-Coronel Jessup
El cine de juicios, ese en el que gran parte de la trama se desarrolla dentro de una corte o juzgado, es uno de los sub-géneros más populares que existen. Se situaría dentro del cine de no género, es decir lo que algunos llaman dramas. Pero también puede tener un tono de cine criminal, o melodramático. Existen cientos de casos, algunos célebres y otros plagados de clichés. Y es que ya no resulta fácil, a estas alturas, sustraerse de testigos sorpresa, golpes de efecto manidos y giros de trama mil veces vistos. Pero algunos lo logran, aunque sea basándose en textos teatrales, como es el caso. ‘Algunos hombres buenos’ (Rob Reiner, 1992) podría ser, quizá, una de las películas judiciales más sólidas y perfectas que se han hecho. Y si hablamos del sub-sub-género de los consejos de guerra, tal vez la mejor.
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