“Bueno, creo que deberían quitar la palabra ‘compasión’ del diccionario inglés’
- Gareth Pierce (Emma Thompson)
Cada vez que se anuncia un nuevo remake, sobre todo de películas míticas o muy queridas por los espectadores, siempre sale alguien que dice lo mismo: “es totalmente innecesario”. Ciertamente, lo es. Las películas son innecesarias, sobre todo antes de hacerse realidad. Una vez que existen, algunas de ellas son necesarias para algunos. O para muchos. Creo que ‘En el nombre del padre’ (‘In the Name of the Father’, Jim Sheridan, 1993), es una de esas películas porque una vez que la has visto (yo la ví con catorce años) ya nunca puedes olvidarla. Y no solamente eso: las necesitas para salir adelante, para darte fuerzas cuando ya no te quedan, para creer que algunas cosas en apariencia imposibles pueden ser posibles. No creo que haya muchas películas así. Películas que te hagan creer, sobre todo en tí mismo. El irlandés Jim Sheridan (Dublín, 1949) hizo una de esas películas hace diecisiete años, un filme que, más que cine de gran calidad, que lo es, sobre todo representa una inyección de energía vital, de búsqueda emocional de la inocencia y la libertad. Hablando en plata: un chute de adrenalina en toda regla, que es imposible que deje indiferente a nadie.
Editores 7,5
Comunidad 8,6