(1997)
Martin Scorsese nos acerca la infancia, juventud y edad adulta del decimocuarto Dalai Lama, a quien sus súbditos tibetanos denominan «La presencia» (kundun). En 1937, un niño tibetano es señalado por un grupo de monjes como «el elegido» para representar a su pueblo y convertirse en el decimocuarto Dalai Lama, la más alta figura del budismo en el Tibet. El sistema es expeditivo: el niño, de dos años, es arrebatado a su familia y llevado al palacio de Potala para ser educado y preparado para asumir el liderazgo político y espiritual. A los catorce años, cuando su país es invadido por China, debe viajar al encuentro de Mao para firmar una coalición. En 1959, sitiado y enfermo, huye y se refugia en India, sin poder, por ello, escapar de las visiones que le producen los genocidios del pueblo tibetano.
No es precisamente la película mejor considerada de Martin Scorsese. Las más de dos horas de duración de 'Kundun' fueron recibidas, en el momento de su estreno, de forma poco cálida entre los seguidores de Scorsese, que las tacharon poco menos que de peñazo infumable. Y es que, cuando un director al que se considera un gran creador entrega algo que no es lo esperado, el daño es mucho mayor que si lo hubiese realizado un desconocido. Aunque el film también tiene sus defensores, como Adrián Massanet, quien la incluye entre las tres mejores películas de Scorsese.
Editores 5,5
Comunidad 4,5