Lo imposible

El estreno de ‘Lo Imposible‘ (Juan Antonio Bayona, 2012) lleva mucho tiempo marcado como uno de los grandes eventos de nuestro cine de este año, y no es para menos, ya que estamos ante el segundo trabajo de Juan Antonio Bayona tras ‘El Orfanato’ (2007), su exitosa ópera prima. Además, ha conseguido sacar adelante una ambiciosa superproducción (dentro de los cánones de nuestro cine) y que dos intérpretes tan conocidos internacionalmente como Ewan McGregor y Naomi Watts encabezasen el reparto. ¿Qué podía salir mal? Pues más de lo que muchos esperaban.

Manipulando con descaro al espectador

Uno de los grandes ejes del mundo del cine es la capacidad que tiene para conectar con las emociones del espectador (ojo, no me refiero sólo a sus virtudes para hacer llorar a la gente). Este es un punto que muchas veces se desprecia por ser imposible conseguir objetivarlo de forma alguna, algo que hace que pueda verse como una especie de debilidad en el criterio personal a la hora de elegir ya no sólo si una película te gusta o no, sino incluso el hecho de acudir a tópicos extendidos para determinar cuáles son tus favoritas. Sin embargo, tal y como ya apuntaba, considero que toda película que se precie ha de saber jugar con lo emocional, pero de una forma equilibrada y sostenida para que nos deje una sensación de naturalidad que sea la que nos haga reaccionar de una forma u otra hacia lo que vemos en pantalla. El problema llega con las cintas que se olvidan completamente de la sutilidad sutileza y nos atacan en todo momento para que se nos ponga la piel de gallina o lloremos a moco tendido durante prácticamente todo su metraje, y ‘Lo Imposible’ cae de lleno en esa reprobable táctica.

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