Ossessione

Las dos adaptaciones más famosas de la novela de James M. Cain, ‘El cartero siempre llama dos veces’, son las realizadas por Tay Garnett, que permanece como uno de los clásicos del cine negro, y la de Bob Rafelson, que permanece en las mentes calenturientas gracias a la famosa escena de la cocina entre Jack Nicholson y Jessica Lange. Pocos conocen, lamentablemente, que Luchino Visconti empezaba su carrera como director en 1943 con ‘Ossessione’, precisamente una adaptación de la novela de Cain, cuyos editores impidieron su estreno en cines estadounidenses hasta nada menos que 1976.

Garnett enfocó el material de Cain desde la perspectiva de un thriller; Rafelson desde ninguno, su intención de escandalizar con las secuencias de sexo ahoga por completo la trama y no se sabe muy bien a qué juega. Visconti, como nos acostumbró luego en su cine, se centra en los personajes, en el drama interno que sufren explorando todas y cada una de las posibilidades, no sólo de la pareja protagonista, sino de los demás personajes.

‘Ossessione’ narra la historia de un vividor (Gino Costa) que un día, vagabundeando, logra encontrar trabajo en la casa del dueño de un restaurante, en la que la esposa del mismo (Giovanna) vive una vida que nunca soñó. Su marido la trata como una sirviente, y casi como una esclava. Giovanna se enamorará de Gino, y se convertirán en amantes, pero la presencia del marido es un obstáculo que tendrán que sortear de cualquier forma si quieren permanecer juntos.

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