Esta semana he visto dos películas recientes —una aún no ha tenido estreno en nuestro país, pero esta a punto de caer y ya me detendré de ella si las fuerzas me dejan— que ofrecen una visión del mundo poco menos que desoladora, terrible e hiriente. ‘The Deep Blue Sea’ (id, Terence Davies, 2011) —no confundir bajo ningún concepto con la simpática película de Renny Harlin, aunque imagino alguno lo hará— es una de ellas, cuyo paso por nuestras carteleras está siendo de los efímeros, como el punzante amor, más bien desamor, que el film narra. El contexto es la Inglaterra destrozada por la Segunda Guerra Mundial, y la historia un triángulo amoroso, con ecos nada disimulados del cine de David Lean y Max Ophüls —de quien hemos hablado recientemente—, y cuyo personaje femenino es de los que hacen historia.
Basada en la obra teatral homónima de Terence Rattigan, quien era homosexual y por evidentes problemas —esos que aún a día de hoy definene a cierto tipo de personas cortas de miras y con prejuicios sexuales y morales, por decirlos suavemente— tuvo que plasmar sus inquietudes en personajes femeninos como el de ‘The Deep Blue Sea’, que conoció una adaptación anterior de la mano de Anatole Litvak, y que según Davies era muy mala. Ahora el realizador británico, poco conocido en nuestro país, nos trae su versión intentando por un lado apartarse de la factura teatral del relato, y por otro ofreciendo a Rachel Weisz una de las oportunidades de su vida, con un personaje caramelo absolutamente arrebatador.
(Spoilers) En el Londres de 1950, aún no recuperado de la masacre de la Segunda Guerra Mundial, una cámara recorre lateralmente una calle desolada, oscura, de la ciudad, sube lentamente por la fachada de un edifició y allí vemos a Hester Collier (Weisz). Más tarde, cuando todo haya terminado, la cámara realizará el movimiento a la inversa mostrando una vez más esa calle desolada, vacía, tenebrista, que marca el poderoso contexto de la acción. El deseamor de una mujer profundamente enamorada de un piloto, y casada con un hombre mayor que ella, en un matrimonio lleno de riqueza cultural pero falto de pasión. Por un lado Hester es conformista ante los detalles de un marido culto y que siempre se acuerda de su cumpleaños, y por otro, está perdida ante la pasión de Freddie Page (Tom Hiddleston).
Editores 8
Comunidad 7,7