Un profeta

El veterano Jacques Audiard consiguió sorprender y entusiasmar con la maestría desplegada en su última obra, indudablemente favorita por cada certamen y festival que recorrió durante el pasado año. Un ejercicio de sobriedad narrativa que no busca necesariamente la radiografía sociológica al que es propicio un drama carcelario en la Francia actual, ni tampoco imitar o reflejarse en los tópicos del género que Hollywood ha vestido al mismo. No le hacía falta, el cine francés siempre se ha mostrado especialmente certero en el género policíaco (especialmente en las décadas de los 60 y los 70 del siglo pasado).

Como es el caso. ‘Un profeta’ que consigue plasmar con maestría, gracias en principio, a su soberbio guión, una historia de superación, de la brutalidad, violencia y la necesidad de mimetizarse en la crudeza del ambiente en prisión, para sobrevivir. Y para ello, asistimos con una narración descarnada, sobria, no exenta de mostrar la dureza sin miramientos, a la historia de aprendizaje de un joven protagonista sin pasado.

El guión, firmado por el propio Audiard y Thomas Bidegain, es una auténtica joya digna de estudio para futuros cineastas. Su construcción, compleja, encaja a la perfección con una estructura que se mueve en dos planos. Uno, podríamos definir el del aprendizaje, el más realista, directo, cara a cara, que muestra al protagonista y su progreso durante su transcurso en la cárcel. Y otro sería el que deja paso a cierto lirismo, plasmado en forma de pequeños retazos oníricos que sirven como pausa a la dura historia de Malik El Djebena en prisión y que sirven, además, para definir, dibujar y otorgar profundidad psicológica al protagonista (y que es un fiel reflejo de la mala conciencia). Algo que ayuda enormemente a enriquecer el conjunto, a la vez que aportar una nueva dimensión al drama, que acaba traspasando las fronteras del género.

¡Vótalo!

Editores 9

Comunidad 7,5

Actividad de la comunidad