En ‘Adéle y el misterio de la momia’ (‘Les Aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec’). Luc Besson adapta varios de los álbumes que Jaques Tardi publicó en los años setenta con la intención de unir el folletín con componentes de aventuras, como la egiptología y otros descubrimientos, y de crear un personaje de mujer que en aquella época no era común en el cómic, más dado a presentar protagonistas femeninas que fuesen objetos sexuales o a tener la mujer en un segundo plano. Asimismo, el francés, acostumbrado a una obra prestigiosa, seria y crítica, perseguía el humor como soplo de aire fresco, aunque ello supusiese incluir situaciones descabelladas o golpes humorísticos absurdos.
Una inteligente adaptación
La adaptación que ha escrito Besson pasa por una reescritura intensa, lo cual supone una sabia decisión, debido a que a los álbumes de Tardi se les podrían achacar algunos problemas estructurales y la sensación de que el límite de páginas impedía a Tardi narrar todo lo que tenía en el tintero. Las largas temporadas entre publicación y publicación provocaron un gran desorden de información, del que el propio autor era consciente y demostraba en las notas al pie y los asteriscos que referían a otros volúmenes, que se han eliminado en la presente edición recopilatoria.
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