Como hoy es mi cumpleaños, y me apetece darme un capricho, y como el mundo es cada vez más gris y más tedioso, y la emoción de la aventura es más necesaria que nunca, me he decidido a recopilar cincuenta obras maestras del cine de aventuras, que son cincuenta razones para no tirar la toalla y aguantar unos años más, y levantarse cada mañana al amanecer. El mundo merece la pena, sobre todo con estas maravillas dentro. Menos mal que existen.
La aventura lo engloba todo, o casi: el cine de acción (mutación del concepto de aventura), gran parte del melodrama, mucho cine histórico, casi todo el cine bélico, el western, el policiaco. El cine de aventuras sobre todo en su acepción más abierta: los grandes parajes, los grandes héroes o anti-héroes (los grandes personajes, en suma), el dinamismo eléctrico de los cineastas, los argumentos generosos y más grandes que la vida. El cine de aventuras comprendido como catarsis, como liberación, como alegría pura, como droga, como éxtasis.
Películas norteamericanas (lógico), rusas, japonesas, francesas y australianas. Para evitar hacer el post interminable, lo divido en dos partes, la primera de las cuales (ésta) se centra en un cine más antiguo (hasta los años setenta), y la segunda en otro más moderno, hasta la actualidad. Dentro de unas horas publicaré la segunda mitad de este post, ¿no dan ganas de volver a verlas todas? ¿Y además seguidas?
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