La film de animación de Hayao Miyazaki, ‘Nausicaä del valle del viento’ (‘Kaze no Tani no Nausicaä’, 1984), se reestrena mañana viernes, 7 de mayo, en cines. Por el momento, se podrá ver sólo en Madrid y Barcelona —donde se le ha hecho coincidir con Salón del Cómic— y, posteriormente, la copia se proyectará en cines en otras ciudades. Además, a partir del 30 de junio, estará a la venta en DVD y, cuando Ghibli dé su luz verde, aparecerá también en BD. El reestreno está motivado, no sólo porque en nuestro país no hubiese sido distribuida en salas en su momento; sino también porque era imprescindible, por varios motivos, ofrecer al público una versión restaurada.
El más importante era que las copias que aparecieron para vídeo doméstico a mediados de los ’80 contenían un remontaje sensiblemente más corto y que modificaba la historia original. En las oficinas de New World Video, en EE. UU., el guionista y productor Carl Macek recortó la película e inventó un doblaje para convertir la compleja propuesta de Miyazaki en una historia más infantil y accesible. Sus intenciones podían ser buenas, sin embargo, la pretensión de aligerar una película como ‘Nausicaä’ era desmesurada, ya que, por mucho cambio que se hubiese hecho, no se habría convertido jamás en un film fácil para los niños. Y porque, en su duración normal de 116, ‘Nausicaä’ es, de por sí, una pura condensación de contenidos, al tratarse de una adaptación de un manga de mayor extensión. A esta versión reducida se le dio el nombre de ‘Warriors of the Wind’, del cual surgió el título ‘Guerreros del viento’ que llevó la edición en VHS para España, cuyo doblaje partía ya de las modificaciones estadounidenses.
Cuentan que una de las principales modificaciones radicó en eliminar todo lo que concernía a los Oms —u «ohms» en la transcripción inglesa—, esos gigantescos bichos-bola de numerosos ojos. Tal como se ven en la película original, son seres que se pueden comportar de forma negativa, pero que no son malvados de por sí, sino que tienen motivos para actuar de esa forma o están confundidos por lo que se descubrirá al final del film. Es habitual en Miyazaki que ningún personaje albergue anhelos nocivos, aunque pueda parecer vil durante algún tiempo y, aunque esto se llegaba a percibir, al eliminar explicaciones, la definición de los Oms quedaba muy pobre.
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