A punto estuve de incluir ‘La Invasión de los Ladrones de Cuerpos’ en la lista de mis diez películas favoritas de los años 50, cuando recientemente volví a visionarla, y de nuevo volví a quedarme maravillado por la perfecta conjunción de todos sus elementos, desde una historia sobrecogedora por aterradora, unos actores más que perfectos, una atmósfera de lo más conseguida, y una breve duración en la que hay tiempo para desarrollarlo todo. Mañana estrenan ‘Invasión’, cuarta versión del mismo tema, y que está recibiendo palos en todos lados.
Don Siegel, el artífice de esta maravilla, había hecho algo de ruido en los años 40 con una maja película de cine negro protagonizada por los maravillosos Robert Mitchum y Jane Greer, ‘The Big Steal’, pero fue en los años 50, concretamente en el 56, cuando empezó a mostrar sus dotes de maestro, tanto en esta película, como en ‘Crimen en las Calles’, impresionante film hoy un tanto olvidado protagonizado por John Cassavettes. Los 70 también fueron unos años de máximo esplendor para él, llegando a ser, en cierta medida, el tutor de Clint Eastwood, quien ha confesado más de una vez que todo lo que sabe sobre rodar películas lo aprendió de Siegel.
‘La Invasión de los Ladrones de Cuerpos’ es un asfixiante relato de terror que narra como en una localidad americana la gente empieza a comportarse extrañamente. Muchos tienen la sensación de que sus seres más queridos no son los mismos de siempre. Una especie de histeria colectiva parece haberse adueñado de todos, hasta que un día, nuestros protagonistas descubren algo aterrador. Esta es la premisa argumental de una historia que está narrada a través de un flashback, contado por el propio protagonista que llega a una ciudad avisando a la gente y diciendo haber escapado de la gran amenaza.
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