No había visto ‘Eragon’ cuando se estrenó en cines ni cuando apareció en DVD, así que, este fin de semana, me quedé a verla al comprobar que la emitían por televisión. El motivo de haber pasado de ella en su estreno cinematográfico y su lanzamiento doméstico, era, lógicamente, que había leído y escuchado que no tenía demasiada calidad. Aun así, esperaba que funcionase algo mejor en varios aspectos: que fuese algo más entretenida y que se decantase más hacia un tono oscuro de fantasía, reservada únicamente a lo seguidores acérrimos del género, en lugar de ser accesible para cualquiera, especialmente para la gente menuda.
Estoy segura de que, tras este titular, no hace falta decir más para que se sepa con qué película estoy comparando ‘Eragon’. Por mucho que desee escribir una crítica que hable exclusivamente del título que nos ocupa, me resulta imposible evitar equipararla a ‘El señor de los anillos’ para comentar cada uno de los aspectos de su desarrollo narrativo y de su realización. Y es que la mejor forma de demostrar lo que no está bien hecho aquí es señalar el lugar donde sí se ha conseguido, especialmente cuando se parte de materiales tan similares.
Siempre me ha gustado decir que el guion es lo importante en una película y que la forma en la que se dirige es secundaria. Se demuestra que erraba con esta comparación –así como en tantas otras ocasiones–, cuando la forma en la que Peter Jackson rueda las arengas, las huidas, las peleas, los encuentros… hace que cobre una dimensión épica que, en manos de otros cineastas, está completamente ausente. Podría parecer que lo necesario está incluido en el guion de ‘Eragon‘, pues se plantean incluso los preliminares de la batalla y se menciona su importancia con insistencia, para aumentar el impacto del clímax de esa lucha. A pesar de eso, lo que Jackson inundaba de emoción sobrecogedora aquí se queda en nada. No hay mejor prueba del excelente trabajo del neozelandés detrás de las tres entregas de la adaptación de Tolkien que ver otros films de fantasía teóricamente semejantes, en los que no se produce ni el 1% de la palpitación e implicación que suscitan las tres partes de ‘ESDLA’.
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Comunidad 2,1
Menudo tostón, y yo fui a verla al cine, a veces me pregunto si tengo algo dentro de la cabeza.