Vinieron de dentro de...

Anoche tuve un sueño muy perturbador. Estaba haciendo el amor con un desconocido. Estaba incómoda, porque era viejo, y se estaba muriendo… y olía mal, lo encontraba repugnante. Pero entonces me dijo que todo es erótico, que todo es sexual. Que la carne vieja es erótica. Que la enfermedad es el amor que sienten dos clases de criaturas extrañas. Que incluso morir es un acto de erotismo. Que hablar es sexual. Que respirar es sexual. Incluso existir físicamente es sexual. Y le creo, y hacemos el amor maravillosamente.

Seguimos con el repaso a la interesante carrera del director David Cronenberg. Decíamos en el anterior artículo que tras terminar ‘Crimes of the Future’ y quedar fascinado con el Festival de Cannes, decide que definitivamente quiere dedicarse al cine, cambiando la manera en la que estaba haciendo películas, buscando ser más accesible (sin perder por ello su identidad, como veremos). Así que en 1973, tras trabajar en televisión, Cronenberg termina el guión de su nuevo proyecto, ‘Orgy of the Blood Parasites’ (‘La orgía de los parásitos de la sangre’), y empieza a buscar financiación marchándose incluso a Estados Unidos. Pero de nuevo recibe ayuda pública de Canadá y por fin puede llevar a cabo su tercer largometraje.

Un tercer trabajo que se estrenó en cines en el año 1975 bajo el título original de ‘Shivers’, que significa literalmente ‘Escalofríos’; nuestro ‘Vinieron de dentro de…’ proviene del título estadounidense ‘They Came from Within’. La película fue un rotundo éxito de taquilla que cosechó unas inevitables críticas devastadoras, centradas en verla sólo como una muestra más de gore y sexo gratuito; curiosamente, en el Festival de Sitges se alzó con el premio a la mejor dirección. Manteniendo el tono y el espíritu de sus primeros experimentos, pero ordenando y estructurando un poco sus ideas, Cronenberg había logrado reiniciar su carrera.

El salto al circuito comercial

En el verano de 1974, con 31 años, David Cronenberg se enfrentó por primera vez a un rodaje serio. Si en las experimentales ‘Stereo’ y ‘Crimes of the Future’ recurrió a amigos y compañeros de la universidad, y se encargó de casi todas las facetas técnicas (de ahí el lamentable uso del sonido), para ‘Vinieron de dentro de…’ ya tuvo a sus órdenes a un equipo de profesionales en los que pudo apoyarse, entre los que se encontraban Ivan Reitman y el montador Patrick Dodd. En un principio (como ha llegado a reconocer), esto le produjo a Cronenberg una especie de sensación de pérdida, al descubrir que tenía que tratar con demasiada gente y que el proyecto era un poco menos suyo (una sensación tan natural como contradictoria, porque hacer una película no es pintar un cuadro o escribir un diario). A pesar de todo, seguía tratándose de una producción de bajo presupuesto, estimado en menos de 200.000 dólares, lo que entre otras cosas no permitía el diseño y el montaje de escenarios específicos para la película.

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Comunidad 6,5

Actividad de la comunidad

  • Bob Mackey vota Vinieron de dentro de...:
    6 puntos
  • kirikin vota Vinieron de dentro de...:
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    A mr.blonde LE ENCANTA Vinieron de dentro de...
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  • dijo:

    Gran película. Otra más de este verdadero genio que es Cronenberg, donde desde una posición un poco cínica juzga a los dioses de nuestros época (la ciencia y el sexo) y de cómo esta adoración coarta la libertad (vease cómo los "zombies" sedientos de sexo buscar conventir a los diferentes, a los que no son como ellos).

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    A luissss LE ENCANTA Vinieron de dentro de...
  • Alberto Abuin vota Vinieron de dentro de...:
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  • Juan Luis Caviaro vota Vinieron de dentro de...:
    5 puntos