La dama de Shangai

Regalarle algo a un cinéfilo es bastante fácil; con una película puedes hacerle la persona más feliz del mundo. El problema, a veces, es escoger la película en cuestión. En ocasiones se necesita ayuda (algo así como una lista de bodas, pero sólo de películas); en otras no. Un par de veces al año, un gran amigo y yo, nos regalamos mutuamente un par de títulos que sabemos que el otro desea tener. Esta vez tocó esta película de Orson Welles, que la verdad, tenía olvidadísima; de hecho, sólo recordaba la famosa secuencia final de los espejos.

Michael O´Hara es un hombre normal y corriente, que una solitaria noche conoce a una mujer enormemente fascinante, para la que acabará trabajando en su pequeño barco, y cómo no, enamorándose de ella. Debido a esa fascinación, se verá envuelto, muy a su pesar, en un peligroso juego de intriga y asesinatos.

Realizada en 1947 por el gran Orson Welles en su época de mayor esplendor creativo, fue tratada muchas veces cómo una obra menor en su filmografía. Nada más lejos de la realidad, porque esta película es una auténtica muestra del buen hacer de este genio del cine. Y al igual que el personaje de Welles se sentía atraído por la fascinación de Rita Hayworth, el espectador queda atrapado desde el primer minuto al último, por el enorme poder de fascinación que la película posee en absolutamente todos sus aspectos. Y es que uno de los mayores logros de Welles, fue el de saber combinar todos los elementos de los que disponía para acabar realizando un film casi inclasificable.

¡Vótalo!

Editores 9

Comunidad 8,7

Actividad de la comunidad