Sigo con el repaso a las películas que pude ver durante la 43ª edición del festival internacional de cine fantástico de Sitges. En esta ocasión os voy a hablar de dos títulos que se proyectaron durante la jornada del día 14, que llevaban la etiqueta de provocadoras y violentas. A las doce de la mañana tuvo lugar el pase de ‘A Serbian Film’, una brutal salvajada dirigida por Srdjan Spasojevic, según él, para dar una imagen de su actual país, y a las seis de la tarde pudimos ver ‘Red Nights’, un peculiar cóctel de cine negro realizado por Julien Carbon y Laurent Courtiaud, que competía en la sección oficial.
‘A Serbian Film’, espectáculo de violencia enfermiza
El arranque de ‘A Serbian Film’ (‘Srpski Film’) es una declaración de intenciones. Una joven en un callejón sucio y mal iluminado; aparece un tipo y la chica se derrite automáticamente a sus pies, empezando una serie de actos sexuales propios de una película porno: felación, sexo por delante, por detrás, etcétera (actos en los cuales el hombre somete, con más o menos dureza, a la mujer, que siempre demuestra gran placer). En realidad, todo eso es una película porno. Se amplía el encuadre y vemos que la acción sucede en una pantalla de televisión, y comprobamos que el espectador es un niño, que devora las imágenes con una mezcla de curiosidad y culpabilidad. Sabe que no debería estar viendo eso, pero no puede evitarlo, tanto el romper la norma como el sentir cierto placer. Así empieza un retorcido relato que busca la provocación y el escándalo toda costa, jugando con los elementos del sexo, la violencia y la inocencia (infantil y adulta).
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